Cómo saber cuando un problema es un problema

lunes, 13 de febrero de 2017



A ver cuándo aprende a sonreír.
A ver cuándo sujeta la cabeza.
A ver cuándo se sienta solo.
A ver cuándo camina.
A ver cuándo empieza a hablar.
A ver cuándo deja de tener rabietas.
A ver cuándo…

Y con tantos “a ver cuándo” se te pasa el ahora. Dejas de disfrutar de lo que hace ahora tu hijo/a y sólo puedes pensar en lo que va a hacer dentro de un mes, de un año, de quince, etc. Viajar de vez en cuando al futuro no está mal pero mudarse a vivir allí es peligroso.

Y no sólo porque dejas de vivir el aquí y el ahora sino por otra razón aún peor.

Porque puedes empezar a solucionar problemas antes de que se produzcan.

Algunas personas llaman a esto prevención, y es cierto. Tomamos una serie de medidas higiénicas para prevenir enfermedades, nos lavamos los dientes a diario para prevenir las caries, recogemos la basura del campo para prevenir incendios, etc, etc.

La prevención en muchos aspectos de la vida es muy útil pero no en el de la crianza.

Intentar solucionar un problema antes de que se produzca es la mejor manera de provocar ese mismo problema, o de crear otro mayor.

Por ejemplo: destetar a tu bebé antes de incorporarte a trabajar para prevenir que sufra con tu ausencia es crearle un doble sufrimiento: primero el destete y luego tu marcha.

O hacer que duerma solo desde pequeño para que no se convierta en un niño dependiente puede provocar el efecto contrario: una persona insegura y con problemas de sueño.

O insistir con cinco años en que se termine el plato para evitar que tenga un trastorno de la conducta alimentaria en la adolescencia es comprarle muchas papeletas para que efectivamente tenga algún problema con la comida más adelante.

Y así podría seguir pero creo que me entiendes ya con estos ejemplos.

Algunos de los problemas que llevan a los padres a venir a mi consulta son precisamente de este tipo: adelantaron problemas futuros e intentaron prevenirlos, con un resultado más o menos catastrófico.

Con toda su buena intención, crearon un problema intentando solucionar otro que no existía.

¿Cómo evitar esto?


La verdad es que llevo sentada delante del ordenador un buen rato intentado responder a esta pregunta pero me está costando resumirla en unas pocas líneas y además explicar una solución general. Al final, he decidido volver a mi idea inicial y resumirlo en un solo punto.

Centrarse en el presente.
Imagina que tu niño de dos años tiene rabietas, no duerme solo y está muy apegado a ti (creo que tampoco es muy difícil de imaginar ¿verdad? ).

Si viajamos demasiado al futuro corremos el riesgo de generar en nuestra cabeza expectativas basadas en “las leyendas de la crianza” del tipo:

“Si me trata así ahora, con 15 años será mucho peor…por lo tanto tengo que ser duro con él ahora que puedo pararle los pies”
“Si pide tantos brazos ahora, va a tener problemas para relacionarse con otros niños…tengo que dejar de cogerle cuando me lo pida para que aprenda”
“Si no aprende a dormir solo ahora, no lo hará nunca…tengo que enseñarle desde ya”

Así que lo mejor sería volver al presente y centrarte en si tienes o no un problema aquí y ahora. Si tu respuesta es que ahora mismo no te supone un problema que, por ejemplo, duerma contigo por las noches, entonces NO tienes un problema y NO deberías hacer nada para solucionarlo.

Si justificas que tienes un problema porque tienes miedo de que en el futuro se agrave la situación, entonces tampoco tienes un problema, sólo tienes unas expectativas equivocadas.

Si al final decides que sí que tienes un problema en el presente porque no eres capaz de dormir con él pegado a ti y andas como una zombi durante el día entonces sí puedes comenzar a buscar herramientas para ponerle una solución.

Así que te propongo un ejercicio: escribe todos los problemas de crianza que tienes ahora mismo y explica por qué son un problema para ti. Divídelos entre los que son un asunto de expectativas erróneas y los que son un problemas en el presente.

Descarta los de las expectativas y quédate solo con los del aquí y ahora. ¿Has reducido mucho la lista de problemas o no?



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2 comentarios :

  1. A veces tenemos tan arraigadas en nuestra cabeza eso que llamas "leyendas de la crianza" que quizá el mayor problema sean precisamente esas leyendas.

    Mi principal problema es que mi hija se enrabieta y pega y tira del pelo (y me lo hace a mí) y es un problema porque me hace daño, no porque en el futuro me pueda hacer más. Creo que esa es la línea en la que va tu post y es cierto que así, los problemas se reducen mucho, jajaja

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    1. Reducir los problemas es vital, así no se hace todo tan cuesta arriba y parecen más abarcables. Un abrazo!

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