4 consejos para disfrutar del Carnaval

lunes, 6 de febrero de 2017



El Carnaval siempre fue mi fiesta favorita de pequeña: pensar en el disfraz, diseñarlo y fabricarlo estaba bien pero lo mejor de todo era poder salir a la calle con las pintas que te diera la gana sin llamar la atención.

En casa tenemos una caja dedicada a los disfraces: gorros viejos, telas, accesorios varios, alguna peluca, sombreros. Casi todo cosas que hemos ido acumulando con los años.

M no le hace mucho caso a esta caja, salvo cuando viene alguna amiga o amigo a jugar al que sí le gusta disfrazarse. Entonces él también se anima y juegan un rato. Así que creo que no ha heredado el gusto por el disfraz que tenía yo :)

Aún así, no desisto y sin presiones le voy enseñando el gusto por vestirse a lo loco. Sobre todo ahora que vivimos en una ciudad donde el Carnaval se vive con mucha intensidad.

Hace un par de años escribí en el blog sobre las razones por las cuales me gusta disfrazarme  y hoy me gustaría hablaros de cómo disfrutar más de estas fiestas si tenéis niños pequeños.


Lo primero, no obligar

El año pasado, M estaba en la escuela infantil y no quiso disfrazarse para la fiesta de carnaval. Me dio mucha pena pero no insistí ¿qué sentido tiene una fiesta si lo va a pasar mal? Así que su padre y yo no pusimos nuestro traje de piano y le llevamos el suyo en una bolsa por si se animaba.

Al llegar, era el único que iba sin disfraz…pero no el único que no quería llevarlo. Escuché a varios padres decir que habían obligado a su hijo a ponérselo o que lo tuvieron que sobornar con chucherías. Mi boca cerrada, por supuesto pero en ese momento mi cerebro pensaba: ¿Tan grande es el miedo a ser diferente que no podemos dejar que nuestros hijos se disfracen o no?

Hacer los disfraces en familia

Es uno de mis recuerdos favoritos de cuando era pequeña: mi padre ayudándome a hacer un disfraz con unas cajas de cartón y unos vasos de plástico.

Aunque no le guste luego ponérselo, a M sí le gusta participar en esta actividad así que este año repetiremos con el momento familiar. Tampoco hace falta tener grandes dotes para las manualidades. De hecho, se puede uno disfrazar sólo con ropa vieja y un poco de imaginación.

O si no sois mucho de los disfraces hechos en casa, ahora hay webs donde los venden ya hechos,  o incluso complementos muy chulos para completar el atuendo, como esta tienda online de disfraces donde puedes encontrar de todo. El caso es compartir un rato juntos.

Que cada uno elija de qué va disfrazado

O si queréis ir todos iguales, que sea una decisión consensuada entre todos.

Creo que la gracia de la fiesta es que, por un día al año, cada uno puede ser lo que quiera.

Una vez le pregunté a un amigo de qué iba disfrazado (llevaba una chaqueta de cuero rosa, una boa lila a modo de bufanda, unas mallas de andar en bici y unas botas de agua). Me dijo que no iba de nada. Sólo se vistión como le gustaría salir vestido todos los días del año pero que el pudor no le dejaba.

Esto es la esencia del Carnaval: olvidar las reglas de vestuario e ir como quiera cada uno.

Disfrazarte tú

Como siempre, la mejor forma de que tu hijo disfrute con algo, es que tú también lo hagas.

Ocurre con la lectura, la cocina, las manualidades, etc. así que lo de los disfraces no iba a ser menos. Pero si no te gusta disfrazarte, no pasa nada, no lo hagas (aplícate la primera regla) porque el Carnaval está para pasarlo bien y si uno lo pasa mal, ya no es Carnaval :)

¿Y tú? ¿te vas a disfrazar este año?


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