Las prisas: cómo evitarlas

lunes, 9 de enero de 2017



Hace unos años traté a una madre que se quejaba de que su hija siempre se ponía de mal humor por la noche: no quería bañarse, no quería cenar y no quería ponerse el pijama. Cada día era una lucha y ambas estaban agotadas.

Preguntando sobre el tema, la madre se dio cuenta de que a esas horas estaba obsesionada con el reloj, con que la niña se tenía que dormir a las 9:00 porque si no, luego iba a tener mucho sueño a la mañana siguiente y no iba a rendir en el colegio.

Con toda la buena intención, esta madre conseguía el resultado opuesto al que quería: al final su hija siempre se terminaba durmiendo más tarde y lo que es peor, de mal humor con su madre. Y al día siguiente vuelta a empezar.

El cambio empezó por probar el fin de semana: fuera relojes y fuera horarios. Los llamamos los viernes sin prisas: la niña estuvo todo el tiempo que quiso en la bañera, se vistió y cenó con calma y se fue a la cama cuando ella quiso.

La madre se dio cuenta que estaba empezando tarde el proceso de la noche: pensaba que con una hora llegaría a todo y vio que no, que su hija necesitaba más tiempo. Así que la solución fue bien sencilla: comenzar media hora antes. Con sólo eso, sin cambiar nada más los enfados casi desaparecieron por completo.
“Vísteme despacio que tengo prisa”
Este debería ser el refrán que todos los padres del mundo deberían saber (y aplicarlo).

Las prisas son el enemigo número uno de la crianza. De hecho, me atrevo a asegurar que casi el 80% de las rabietas de tus hijos se deben a que hay que hacer algo en el momento, a que hay prisa por llegar a algún sitio o a que se os pasa la hora de (dormir, comer, jugar) por estar haciendo otra cosa.

En serio, párate un momento a pensar: ¿cuántas veces dices al día “venga, date prisa”? Seguro que son muchas más de las que te imaginas.

Ya lo decía mi abuela: con los niños no existen las prisas, van a otro ritmo y si quieres evitar conflictos, lo mejor es ir pausado.

A estas alturas estarás pensando que claro, que tengo razón pero que no es tan fácil de cambiar la cosa porque el colegio o la guardería tienen unos horarios que hay que cumplir, que el niño si no se acuesta pronto luego no hay quien lo levante o que si te quedas jugando no va a haber nadie que prepare la comida por ti.

Pues sí, nadie dijo que fuera fácil pero también es verdad que si no cambias nada, nada va a cambiar .

Los trucos están por todas partes, por ejemplo:

  • Levantarse 10 minutos antes, jamás subestimes el poder de remolonear un poco en la cama.
  • Avisar con antelación de la secuencia de acontecimientos: después de este juego, nos vamos a duchar.
  • Pactar el orden: ¿qué prefieres hacer primero: ponerte el pijama o lavarte los dientes?
  • El sentido del humor: ¿Cómo que no quieres vestirte? ¡¡Pues aquí viene el monstruo de las cosquillas que hace cosquillas a los niños desnudos!!

Pero estos trucos no sirven de nada si no te das cuenta del verdadero problema: las prisas. Si antes de tener hijos te bastaban 15 minutos para desayunar y prepararte para salir era porque podías llevar un ritmo de adulto pero ahora toca adaptarse.

No puedes pedirle a tu hijo o hija que desayune, se vista y se lave en un cuarto de hora. Para saber cuánto tiempo necesita realmente, puedes probar un fin de semana a ver cuánto tarda, pero ya te aseguro que serán más de 20 minutos.

Por eso digo que las prisas son el peor enemigo de la crianza.

¿Y tú? ¿qué trucos utilizas para no andar con prisas?



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6 comentarios :

  1. Mi hija aún es pequeña así que muchas cosas como bañarla o vestirla aún las hacemos nosotros. El tema más complicado es cuando hemos de ir a la guardería ya que la hora de cierre de puertas es fija y mi hija es de las que se entretiene con cualquier cosa que vea. Así que de un trayecto de 5 min, se convierte en 30min y a veces ni llegamos. La solución que he encontrado es llevarla a ratos en brazos o jugar con ella mientras anda (ahora andamos como un gignte, ahora damos saltos,...). No funciona siempre preo algo ayuda.

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    1. Son buenas soluciones, en esto de las prisas, creatividad al poder ¿verdad?

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  2. Totalmente de acuerdo. La prisa genera tensión y a partir de ahí problemas con los peques... Para nosotros es fundamental y muy útil respetar sus tiempos. Por las mañanas es más complicado así que todo lo que depende de nosotros y no de él, lo hacemos. Escribí también un post sobre ello porque creo que a muchos se nos hacen durillas algunas mañanas.

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    1. Las mañanas son duras para casi todos, adultos y niños. Muchas veces no es que sólo el niño tenga sueño, también los padres y claro, así el mal humor puede triunfar en un momento.

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  3. Tan cierto, este artìculo ha llegado en gran momento para nosotros Mil gracias!

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