BLW: Empanadillas de pisto

lunes, 28 de noviembre de 2016



De pequeña en mi casa nunca hubo empanadillas, y tampoco era algo que pidiéramos cuando salíamos a comer fuera.

Así que las primeras empanadillas que tomé debieron ser algunas que daban de tapa en algún bar: las típicas congeladas y de atún. Me gustaban pero tampoco me desvivía por ellas.

Imagino que mi madre no le apetecía ponerse a preparar la masa y además el hecho de freírlas las hace un alimento más bien poco saludable.

Sin embargo, hace unos meses, descubrí que se podían hacer al horno. Lo sé, seguro que muchas de vosotras lo sabíais desde hace años pero tened en cuenta que en mi abanico culinario las empanadillas nunca tenían cabida.

Es lo que tiene no estar acostumbrada a comer un alimento: que no te acuerdas de él.

¿Eres una madre insegura?

lunes, 21 de noviembre de 2016



Deberías cogerlo más en brazos para crear un apego seguro.
No deberías cogerlo tanto, que se acostumbra.

Para que duerma más por la noche, deberías darle un biberón.
Si quieres descansar, haced colecho, es lo mejor para todos.

Necesitas tiempo para ti misma.
Los primeros años de tu hija son los más importantes, aprovecha ahora.

Abrázalo mucho,
No lo abraces tanto.

El pañal mejor de golpe.
El pañal mejor poco a poco.

¿Sabéis aquello de que todo refrán tiene su contrario? Pues en esto de la maternidad es lo mismo pero multiplicado por tres, porque no sólo hay un contrario: hay paralelos, perpendiculares y tangentes.

¿Por qué discutes tanto con tu pareja?

lunes, 14 de noviembre de 2016



Tú y tu pareja os queréis y os lleváis bien. Tenéis aficiones comunes, un sentido del humor parecido y os gustan las mismas series de televisión.

Como dicen vuestros amigos: estáis hechos el uno para el otro.

Entonces decidís iros a vivir juntos. Al principio todo sigue igual que antes pero poco a poco, con la convivencia y la rutina, aparecen ciertos roces. No importan, son pequeños y os seguís queriendo.

Entonces tenéis un hijo. Un cambio radical en vuestra vida, algo que nunca habrías imaginado. Las discusiones aumentan pero las achacáis a la falta de sueño y al cansancio y pensáis que esto también pasará.

Entonces vuestro hijo crece, todos os vais adaptando a la nueva vida. El cansancio y la falta de sueño ya no son para tanto y conseguí tiempo para estar a solas y desconectar. Pero las discusiones no han desaparecido, incluso han ido a más.

¿Qué ha pasado?

¿Qué le dices a tu hijo antes de dormir?

lunes, 7 de noviembre de 2016



¿Cómo le das las buenas noches a tu hijo?

¿Le das un beso y te despides? ¿te tumbas a dormir con él? ¿le das el pecho hasta que se queda dormido? ¿Le lees un cuento (o dos o tres) hasta que cierra los ojos? ¿le acaricias la cara hasta que os dormís los dos?

Hay tantas maneras de dar las buenas noches como familias hay en el mundo. Cada uno tiene sus costumbres, que irán variando a medida que los niños se hagan mayores.

Irse a la cama es un momento difícil para algunos niños, pues supone una separación de los padres de varias horas. De hecho, aunque durmáis en la misma cama, puede sentir esa separación ya que al estar dormidos, no están mentalmente con papá y mamá, aunque sí físicamente.

Por eso el cómo os deis las buenas noches es tan importante. No es lo mismo dormirse con un pensamiento triste que con uno alegre ¿verdad? Si a los adultos ya nos cuesta conciliar el sueño si estamos preocupados por algo, imagínate los niños.

El momento previo a dormirse, el cerebro está relajado y muy receptivo a recibir mensajes positivos. Es como si se abriera una puerta de par en par para captar toda la calma, la paz y la armonía del entorno.

¿No sería genial aprovechar ese momento tan especial para decirle a tu hijo lo mucho que le quieres?