¿Cómo te enfrentas a los problemas?

lunes, 10 de octubre de 2016




Cuando tienes algún problema que te ronda en la cabeza, lo más probable es que le des vueltas hasta encontrar una solución. Es lo que hacemos por instinto, por sentido común: buscar soluciones a los problemas que nos encontramos.

Si la respuesta que encuentras funciona, perfecto, se acabó el problema.

Ojo, no siempre la solución que se te ocurre pasa por tener que hacer algo, también puede ser desahogarte con alguien o intentar olvidar lo ocurrido.

Las tres opciones pueden ser válidas y convertirse en la mejor elección dependiendo de cada caso. No todos los problemas se solucionan “cogiendo el toro por los cuernos”.

Sin embargo, puede ocurrir que la respuesta que piensas que es la correcta no lo es y el problema sigue ahí, persiste a pesar de tus esfuerzos: tu bebé sigue sin dormir una noche del tirón, sigue sin recoger su cuarto, sigue negándose a ir al baño, etc.

En estos casos, tienes dos alternativas:

Seguir como hasta ahora

Es decir, insistir en la misma solución una y otra vez a ver si suena la flauta y en algún momento funciona.

Es la opción más sencilla, porque no tienes que hacer nada diferente, sólo continuar haciendo lo mismo una y otra vez aunque ya hayas comprobado que no funciona.

Los cambios cuestan, por eso digo que continuar haciendo lo mismo aunque no funcione es la opción más fácil y la que normalmente escoge la gente.

Por ejemplo: puedes pensar que para que tu bebé duerma la noche entera lo mejor es que cena mucho así que insistes en que coma todo lo posible antes de dormir. Pasan los días y la estrategia no funciona porque se sigue despertando igual. Aun así, tú sigues intentándolo de esta forma, incluso pensando que lo que necesita es más comida antes de dormir y empiezas a aumentar su ración.


Resultado: tu bebé se sigue despertando pero tú sigues intentando que duerma toda la noche.
Aunque ya dije que esta opción de seguir haciendo lo mismo es lo más sencillo, suele ser la que tiene peores resultados por dos motivos:

  • Te desespera y te frustra.
  • Puede crear otros problemas colaterales o agravar el que ya tienes entre manos.
Sin embargo y a pesar de esto, es la opción que escoge la mayoría de las personas.

Hacer algo diferente

Los cambios cuestan, y mucho aunque sean para mejorar. Por eso para elegir esta alternativa tienes que estar muy convencida de que lo que estás haciendo hasta ahora no funciona en absoluto.
Si no, te va a costar bastante cambiar el chip y barajar otras opciones.

Hay que pensar bien sobre la situación y preguntarte:
¿Realmente lo que estoy haciendo mejora la situación?
Si la respuesta es que no, lo tienes claro, es necesario cambiar de estrategia y probar alternativas.
Una de las alternativas más socorridas es “dejar de intentarlo”. Es decir, no hacer nada para solucionar el problema.

Por ejemplo: si tu hijo sigue sin querer ir al baño solo a pesar de las promesas de regalos o de las pegatinas, puedes probar a dejar de insistirle. Dejar de mencionar el asunto durante una temporada a ver qué pasa y mientras tanto, cambiarle el pañal como si no te importase hacerlo.

A veces ocurre que “rindiéndote” la situación mejora. Ojo, no siempre. Otras veces lo que ocurre es que todo sigue como antes pero ya no te frustras porque no lo estás intentando. Algo es algo.

Sin embargo, la solución no siempre pasa porque dejes de intentarlo sino que tienes que cambiar la estrategia de manera radical y hacer algo irracional a los ojos de la lógica.

Porque cuando la lógica no funciona, lo absurdo puede ser la clave de todo.
Por ejemplo: si tu hijo se niega a terminarse el plato de comida, puedes probar a darle unas raciones ridículas (cuatro macarrones, por ejemplo). Es absurdo a ojos de la lógica porque tu objetivo es que coma y para eso la lógica dice que hay que ofrecerle comida. Dejar de ponerle comida en el plato es ya hacer algo diferente.

Probar algo nuevo es arriesgado y da miedo, todos los cambios asustan pero en ocasiones hay que ser valiente y no tener miedo de “experimentar” con otras alternativas.

Ahora cuéntame ¿tienes algún problema que intentas solucionarlo y no lo consigues?



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5 comentarios :

  1. Pues la verdad que tenemos dos problemillas. Mi hija va a cumplir día años este mes y por decisión propia quiso quitarse el pañal en Julio, todo iba bien hasta que hizo caca en el orinal por segunda vez y supongo que sintió que perdía algo de ella y a partir de ahí cada vez que hace llora, ahora hacemos el baile de la caca y parece que le afecta menos, he hablado con ella, nos ve a nosotros y nada, vuelta al pañal. Y por otro lado el hecho de lavarle el pelo es una odisea, ahí estoy trabajando en encontrar la forma más respetuosa para ella y que sea algo como un juego.

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    1. Ala, como si hubiera escrito yo tu comentario, jeje. A mi hijo le pasó exactamente lo mismo, aunque ya no recuerdo si el pánico al orinal lo cogió con una caca o con un pis, empezó a llorar y durante una época no había manera de que se sentara. Dejamos se insistir y decidimos esperar. Ahora se sienta pero no hace nada (aunque él se levanta y dice "ya está, un pis muy grande" jajaja), pero creo que es un progreso porque al menos se sienta y no llora. Con el pelo igual, de hecho cuando lo bañamos dice "pelo no, mamá, pelo no, solo el cuerpo" (o a veces dice "solo las manos", que ya es para mearse de la risa, jajaja). He probado a decirle que se lo lave él, entonces moja las manos en el agua y luego se toca el pelo con las manos mojadas, pero claro, evidentemente así no se lo lava ;)

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    2. Ya contarás qué tal va. Con esto del pañal, lo mejor es mucho humor y mucha empatía

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  2. Como siempre, un post muy interesante y en este cas además, muy divertido.

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