BLW: Cómo preparar las verduras

lunes, 31 de octubre de 2016



Una de las dudas más frecuentes que me planteáis es la de cómo ofrecer los primeros alimentos: cómo cortarlos, cómo cocinarlos, etc.

En otro post ya expliqué cómo preparar la carne y ahora me voy a centrar en las verduras.

El BLW consiste en ofrecerle comida sólida al bebé desde el inicio de la alimentación complementaria, lo que ocurre más o menos alrededor de los 6 meses.

A esa edad, la capacidad de tu bebé para agarrar un objeto y llevárselo a la boca suele haber mejorado con creces pero todavía le faltará un poco de práctica para desarrolla por completo esta habilidad.

Por ejemplo, al principio es verdad que puede agarrar un objeto y llevárselo a la boca pero sólo podrá chupar aquello que le quede fuera de su mano. Todavía no es capaz de abrir la mano para “comer” lo que tiene dentro.

Además, tampoco sabe hacer la pinza, es decir, coger un objeto pequeño utilizando sólo el índice y el pulgar. Para esto todavía le faltan unas semanas más de práctica.

Por todo esto es importante que los primeros alimentos que le ofrezcas a tu bebé sean fáciles de agarrar por él. Si le pones algo que no puede coger por sí mismo, se frustrará y se cansará antes. Ofrecerle algo fuera de su capacidad para cogerlo es como pedirle que resuelva un puzzle de 50 piezas: no es que no quiera o no le guste, simplemente es que no está preparado todavía.

¿Dejas en paz a tu hijo?

lunes, 24 de octubre de 2016



Estaba el otro día en el parque con M, yo sentada en un banco y él entretenido jugando a cocinar “hierba con hojas y percebes” a mi lado con unos juguetes que se había bajado de casa.

En esto se acercó una niña y empezaron a jugar juntos. No habían pasado ni 30 segundos cuando el padre de la niña se les acerca y les empieza a hablar:

“¿Qué hacéis? ¿Estáis jugando a cocinar? ¡qué bien! Eso de ahí es pescado y lo puedes freír en la sartén como a ti te gusta, eso no lo cojas que es el postre. Pero todo esto es del niño ¿eh? no es tuyo, no se lo quites.”

Ahí intervine diciendo que si a M no le importaba dejárselo, a mí tampoco así que el adulto y los dos niños siguieron jugando. O más bien el adulto siguió hablando y dando instrucciones y los niños siguieron ignorándolo en la medida que podían.

Porque sí, estaban pasando de él mucho. Yo tenía la sensación de que si pudieran, lo hubieran mandado a freír espárragos…a otro banco.

Esta situación me hizo llegar a la conclusión de que nos hemos pasado: hablamos demasiado con los niños.

¡Mamá, mírame!

lunes, 17 de octubre de 2016



¡Mamá, mírame! ¡Papá, estoy aquí, mira! ¡Mira cómo lo hago! ¡Mírame, mírame! Voy a hacerlo y tú me miras ¿vale?

¿Alguna vez tus hijos han dicho alguna de estas frases u otra parecida? Sí ¿verdad? ¿Te has preguntado alguna vez por qué esa necesidad de los niños de que los miren tanto?

La mayoría de la gente piensa que lo que les ocurre es que les gusta llamar la atención. Esto, aparte de ser un una calificación negativa hacia un acto espontáneo del niño, se queda en un nivel muy superficial.

Porque ¿por qué les gusta llamar tanto la atención? ¿qué consiguen con ello?

¿Cómo te enfrentas a los problemas?

lunes, 10 de octubre de 2016




Cuando tienes algún problema que te ronda en la cabeza, lo más probable es que le des vueltas hasta encontrar una solución. Es lo que hacemos por instinto, por sentido común: buscar soluciones a los problemas que nos encontramos.

Si la respuesta que encuentras funciona, perfecto, se acabó el problema.

Ojo, no siempre la solución que se te ocurre pasa por tener que hacer algo, también puede ser desahogarte con alguien o intentar olvidar lo ocurrido.

Las tres opciones pueden ser válidas y convertirse en la mejor elección dependiendo de cada caso. No todos los problemas se solucionan “cogiendo el toro por los cuernos”.

Sin embargo, puede ocurrir que la respuesta que piensas que es la correcta no lo es y el problema sigue ahí, persiste a pesar de tus esfuerzos: tu bebé sigue sin dormir una noche del tirón, sigue sin recoger su cuarto, sigue negándose a ir al baño, etc.

En estos casos, tienes dos alternativas:


¿Por qué el "muy bien" no funciona?

lunes, 3 de octubre de 2016



Cuando un niño se rompe una pierna, la escayolan para que se cure y pueda volver a saltar y a correr. Un médico razonó que para que los niños con las piernas rotas pudieran crecer con normalidad, era necesario una escayola. Si no se sometían a ese tratamiento, era muy probable que quedasen cojos para toda la vida. Así pues, era necesaria la escayola para un correcto crecimiento de los huesos.

Otro médico que leyó el estudio del anterior, se quedó sólo con la última parte: “ la escayola es necesaria para un correcto crecimiento de los huesos” y pensó que todos los niños deberían llevar la escayola en las piernas durante un tiempo determinado, las tuvieran rotas o no.

Dicho y hecho: fue experimentando con distintos tipos de materiales, de vendajes, de tiempo de reposo, etc. El método se convirtió en algo tan exitoso que la gente empezó a pensar que ellos no habían sido deportistas porque no se les había escayolado de pequeños.

Por su parte, los niños aceptaban con gusto la escayola, porque era un tiempo en que recibían atención extra y cuidados. Querían estar escayolados todo el tiempo y ante cualquier molestia, ya pedían el tratamiento. Prácticamente dejaron de hacer nada sin su escayola. La mayoría cogían tal habilidad con las muletas que parecía que hacían una vida normal.

Qué historia más absurda te acabo de contar ¿verdad?