Qué hago para que no me desafíe tanto

lunes, 20 de junio de 2016



Tienes un bebé encantador, sonriente, generoso y simpático hasta que…aprende a decir que NO.

Entonces se desata la tormenta: comienza un juego de retos y discusiones que se pueden convertir en verdaderas batallas campales si no actuamos a tiempo.

Es cierto que el decirte que NO forma parte de su proceso de maduración y de reafirmación personal pero igual que uno puede enfadarse sin pegar a nadie, también puede madurar sin estar constantemente diciendo que NO.

Para que esto ocurra y tu hijo pueda crecer sin la necesidad de oposición constante, puedes cambiar tu manera de dirigirte a él para así enseñarle que tomar sus propias decisiones no está reñido con hacerte caso. Que entienda que estáis en el mismo equipo, vaya.

Antes de empezar, te recomiendo que leas este post sobre los 3 errores que cometen los padres cuando sus hijos les desobedecen. Sobre todo para que no te tomes el NO de tu niño como algo personal.

No interrumpas

Es cierto que hay muchos noes que lo dice sin venir a cuento (aparentemente) pero si te fijas bien, en muchos otros te dice que no porque le estás interrumpiendo:
  • Está dibujando y tú le dices que vaya a comer.
  • Está corriendo y tú le dices que hay que cambiar el pañal.
  • Está haciendo un puzzle y tú le apuras para que recoja.
  • En estos casos no se trata de una reafirmación de su propia personalidad sino que es su forma de expresar “no me molestes que ahora estoy ocupado.”

Así que respeta ese momento que además le viene genial para su capacidad de concentración. Como mucho, podrías decirle que cuando acabe vaya a…(lo que sea).

Deja de dar órdenes

Un cambio en la forma de expresarte tendrá resultados sorprendentes. Las personas (todas, no sólo los niños) reaccionamos con resistencia ante una orden. Imagina que tu pareja te dice: “ahora tienes que poner la mesa” ¿A que lo primero que te sale es un ponla tú?.

No es nada personal, son cosas del cerebro.


Con tu hijo ocurre lo mismo así que puedes sustituir las órdenes por un:

Ahora podemos… (ir a lavar los dientes, recoger, ir a la ducha, etc.).

Fíjate que no le estás dando una orden ¡le estás dando permiso!

Propón alternativas

Quieres que tu hijo crezca y se convierta en un adulto sano, independiente y capaz de tomar sus propias decisiones ¿no?

Pues entonces enséñale a tomar decisiones. Cuanta más autonomía tenga en ese sentido, menos necesidad tendrá de decirte que no. Comienza por ofrecerle entre dos alternativas:
  • ¿La camiseta roja o la amarilla?
  • ¿Prefieres fruta o yogur?
  • ¿Te pones primero el pijama y luego lavamos los dientes o hacemos al revés?

Luego, poco a poco puedes ir ampliando y que sea él el que elija la ropa, el postre, etc.  

Como dije, cuantas más decisiones tome a lo largo del día, menos necesidad tendrá de buscar su propia personalidad a través del NO.

Pide permiso

Ésta es una alternativa que sirve para cosas en las que no te importe que diga que no.

La idea es que en vez de decir: “Te voy a…peinar, remangar, calzar, etc.” digas ¿puedo…peinarte, remangarte, calzarte, etc”

De esta forma tu hijo vivirá la acción como algo que él quiere que hagas y no como una imposición tuya, y es más fácil que acepte. Claro que también tienes que correr el riesgo de que te diga que no y tendrás que asumirlo. Por eso te digo que es sólo para situaciones en las que puedas aceptar un no por respuesta.

Como vez, no consiste en grandes estrategias si no más bien en pequeños cambios en tu forma de hablar. Te aseguro que te sorprenderás con los resultados.


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