¿Tu hijo no para de llamar la atención?

lunes, 21 de marzo de 2016



“Es que no para de llamar la atención”

¿Alguna vez has oído esta frase? ¿ha salido de tu boca? Supongo que si la has oído, habrá sido haciendo referencia a un niño o a una persona con enfermedad mental. ¿No te parece curioso los grupos de gente a los que aplicamos esta frase?.

Los adultos sanos jamás llamamos la atención. Nunca gritamos ni hacemos nada absurdo para que nos hagan caso.

Jamás de los jamases.
Espero que se haya entendido la ironía.  Todos, TODOS hacemos llamadas de atención. Facebook mismo está plagado de ellas: desde fotos con el desayuno del día hasta quejas más o menos explícitas sobre su vida.

Las redes sociales nos han permitido conseguir que más gente nos haga caso pero hablar, llorar, gritar y absolutamente todo lo que hacemos en presencia de alguien es una llamada de atención.

Porque toda acción es comunicación. Es imposible no comunicar nada cuando estamos con otra persona. Incluso el silencio comunica (¡y vaya si lo hace!). Y la comunicación, al fin y al cabo, no son más que llamadas de atención más o menos aceptadas por la sociedad.

¿Por qué los niños llaman la atención?

Los niños no saben comunicarse tan bien como nosotros: no hablan bien (o no hablan), no tienen tanto vocabulario y además son bajitos por lo que muchas veces tienen que elevar su tono de voz para que llegue el mensaje.

Además, su personalidad está en construcción y para que la ésta se haga correctamente, necesitan de los demás.

La autoestima se construye a partir de lo que los demás nos dicen que somos. Y por “dicen” me refiero también a cómo se comportan con nosotros, a sus gestos, a la postura, al tono de voz, etc. De hecho, tengo una amiga que en vez de “autoestima” le llama “heteroestima”.

Son lo que creemos que los demás piensan de nosotros lo que define cuánto nos queremos. Al menos así ocurre cuando somos pequeños. La autoestima en particular y la personalidad en general se forjan gracias a los demás.

La autoestima se construye a partir de lo que los demás nos dicen que somos.

Un niño en soledad, no tiene posibilidad de crear apego y sin apego no hay vida. Por eso existen los apegos inseguros, porque más vale un mal apego que no tener ninguno.

Parece que me estoy desviando del tema pero no, paciencia que ya verás como todo termina conectándose.

¿Qué le pasa a un niño cuando “hace llamadas de atención”?

Como dije, la personalidad del niño se forja a través de las miradas de lo otros, sobre todo de las de sus padres y demás familia. Esas miradas son la materia prima con la que pueden trabajar.

Cuando sienten que se está terminando esas miradas, las reclaman, las buscan sin cesar y se angustian si no obtienen respuesta. Imagínate que te quieres hacer una casa y ves que te vas quedando sin ladrillos ¿no irías corriendo a la tienda a por más?

Pues los niños hacen lo mismo: buscan ser mirados. ¿No te suena la frase: “¡¡Mamá, mira, mira mamá!!” No lo dice para que les aplaudamos (o les riñamos) sino para que les miremos, para hacerles saber que son dignos de ser vistos, que valen la pena, que son importantes.

Cuántas cosas se pueden decir con una mirada ¿verdad?


Por eso, si un niño siente que se queda sin ladrillos para construir su personalidad, hará todo lo posible por conseguirlos. Empezará con algo fácil como un “¡mira, mamá!” pero si esto no le funciona lo intentará más a la desesperada…y es cuando decimos que hacen lo que hacen por llamar la atención.

¡Pues claro que quieren llamar la atención! Es que la necesitan como el comer o el respirar. Sin atención, la personalidad les quedará inacabada, coja, sin forjar.

Por eso, un niño al que le prestamos mucha atención, es capaz de esperar cuando no podemos atenderle (y no al revés como piensan muchos). Hay que prestarles atención siempre que lo demanden y podamos. Incluso cuando lloran por llamar la atención. Precisamente es ahí cuando están más desesperados por esa mirada ¿por qué negársela justo en este momento?

Ojo, prestarles atención no quiere decir dárselo todo. Son cosas diferentes.

Prestar atención significa acompañarlos, decirles lo que sienten y lo que está ocurriendo. Es más, si les hacemos caso sin que tengan que llorar o hacer alguna “travesura” les estamos enseñando algo muy valioso: cómo llamar la atención de una manera socialmente aceptada.

Y tú ¿le prestas atención a tus hijos?

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7 comentarios :

  1. Hola me alegro que ya estés casi, casi instalada al 100%. Un artículo interesante. Gracias por compartirlo.

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    1. Muchas gracias, las mudanzas son lo que tienen, parece que no se van a terminar nunca...hasta que se terminan :)

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  2. Totalmente de acuerdo! Además yo creo que no sólo es complicado prestar atención y estar ahí siempre disponible para el hijo, si no identificar qué "tal comportamiento" significa una llamada de atención. A veces los padres creen que el niño se está portando mal y punto, no ven más allá!

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    1. Cambiar la visión y comprender que el niño nunca se porta mal es clave para cambiar nuestra actitud hacia ellos

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  3. Totalmente de acuerdo! Además yo creo que no sólo es complicado prestar atención y estar ahí siempre disponible para el hijo, si no identificar qué "tal comportamiento" significa una llamada de atención. A veces los padres creen que el niño se está portando mal y punto, no ven más allá!

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  4. Desde que nació mi bichilla, creo que el que más lucha por llamar la atención es su padre (que no se entere). Ella hace las cosas propias de su edad, pero como dices, hay algunos adultos que ya deberían haber superado esta fase.

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    1. jajaja, claro: a los adultos también nos gusta que nos presten atención ¿verdad?

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