BLW: Filloas de carnaval

miércoles, 17 de febrero de 2016


Siempre que pasa el carnaval me acuerdo de mi abuela y sus filloas. Ella se pasaba una mañana entera haciendo filloas para alimentar a toda la familia (unas 18 personas por aquel entonces).

Las filloas es un postre típico de carnaval (algo parecido a las crepes francesas) pero mi abuela las solía hacer en agosto, para la fiesta familiar. Así que os imaginaréis mi sorpresa cuando descubrí que las filloas no eran típicas de verano.

Aunque se pueden comer de muchas formas, a mí me gustan básicamente de dos maneras: solas o con una cucharada de miel.

Es un plato muy versátil porque se pueden doblar y guardar fácilmente en un tupper para llevárnosla de merienda y además se conservan unos días en la nevera así que vale la pena hacer cantidad de una sola vez.

Las adaptaciones que se pueden hacer a un bebé de menos de un año son:

Como es un alimento que lleva bastante leche, o no aconsejo dárselo a menores de un año, es mejor esperar a que su estómago tolere bien las proteínas de la leche de vaca para ofrecerle filloas. Otra opción si no, es hacerlas con caldo de cocido en vez de leche. Quedan más ligeras incluso.

La sal es opcional.

Os pongo la receta de mi abuela con las cantidades adaptadas para que no nos salgan una montaña como hacía ella. De esta manera, salen unas 15 filloas más o menos.

Ingredientes:

500 ml de leche de vaca.
250 gr. de harina de trigo.
3 huevos.
Una cucharadita de sal (opcional).
Un trozo pequeño de tocino.

Modo de preparación:

Primero batimos los huevos y la harina con una varilla. Cuando estén más o menos mezclado, vamos añadiendo la leche poco a poco sin dejar de remover.

Removemos todo para que los ingredientes se queden bien mezclados y añadimos la sal. Removemos un poco más y dejamos reposar la masa una hora. Este momento de reposo es muy importante, algún día con las prisas me los salté y no quedan igual.

Una vez reposado, cogemos una sartén y la untamos con el trozo de tocino. La ponemos a fuego medio-alto y cuando esté caliente, echamos con un cucharón un poco de masa en la sartén. Aquí está el truco: no os paséis echando porque entonces quedarán muy gordas, debería ser la cantidad justa para cubrir la base de la sartén entera.

Esperamos a que se haga por un lado y cuando esté lista, le damos la vuelta con la ayuda de una espumadera. Atención: esta primera filloa siempre se tira porque nunca queda bien del todo, pero el proceso es el mismo con las siguientes.

Vamos haciendo hasta que se acabe toda la masa (o amoado) y ¡ya están listas para comer! Se pueden tomar calientes o frías, a gusto del consumidor.

¡Qué aproveche!



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2 comentarios :

  1. En casa las hacemos con leche vegetal y harina de espelta (sí, tenemos intolerancia, somos así de rarunos) y también están muy ricas. Algunas las tomamos saladas, con chorizo, y otras dulces con Nutella. Este año hicimos una fiesta en casa y las cocinamos en piedra. Quedaron estupendas, así es que los invitados 20 personas quieren repetir, jajaja.

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    1. No sabe yo que esto de las filloas admitía tantas variaciones. A mí me encantan todas las que he probado hasta ahora así que me voy a dedicar a investigar más recetas. Gracias por tu aportación!

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