Discusiones entre madres ¿por qué se dan tanto?

lunes, 12 de octubre de 2015


¿Nunca os ha sorprendido la de discusiones que se forman en Facebook por cualquier cosa? Una pregunta inocente puede desencadenar 100 comentarios que van subiendo de tono a medida que los protagonistas se sienten más y más ofendidos.

En los grupos de maternidad estas situaciones se dan prácticamente a diario y hay que andarse con mucho cuidado para no herir sensibilidades. Mucha gente habla de que hay que respetar todas las opciones de crianza y sin embargo, estos conflictos siguen existiendo.

Creo que más que a una falta de respeto (ojo, que también), estas discusiones se provocan por otro fenómeno, mucho más primario y más difícil de controlar a nivel consciente: la disonancia cognitiva.

¿Qué es la disonancia cognitiva?

En vez de una definición teórica, os lo voy a explicar con un ejemplo: Arturo es un señor de 50 años que fuma. A estas alturas, sabe que fumar es malo para su salud pero aún así sigue haciéndolo. Tiene una discrepancia entre lo que piensa y lo que hace y eso le hace sentirse incómodo ¿qué puede hacer para relajar esta “tensión”? Lo lógico sería que dejase de fumar ¿verdad?

Lo malo es que es mucho más fácil cambiar una creencia (fumar es malo) que una conducta (dejar de fumar) por lo que seguramente nuestro amigo Arturo, cuando alguien le señale los perjuicios de tabaco, diga frases como:

  • “No fumo tanto como para que me dañe”
  • “En realidad se está exagerando esto del tabaco”
  • “Fumar me ayuda a relajarme”
  • “¡Deja de meterte en mi vida, ya soy mayorcito!”
  • “Fumo para no engordar demasiado, que tampoco es bueno para la salud.”

Como le sigan insistiendo, seguramente acabe muy enfadado y pida respeto por su decisión o insultando a su interlocutor.

En realidad este cabreo se debe más a que la otra persona saca a la luz esa disonancia que nos incomoda tanto que a la insistencia del otro. Nos gusta ser lo más coherente posible y cuando no es así, nos sentimos mal.

¿Se ve claro lo que ocurre?  Así, con temas que no nos tocan tan profundo se ve bien ¿verdad? pero la maternidad está llena de disonancias cognitivas.

La maternidad y la disonancia cognitiva

Una vez más, os pongo un ejemplo. Imaginad una conversación entre Lucía, madre que da el pecho y Andrea, madre que ha optado por la lactancia artificial.

Lucía y Andrea, años más tarde

Lucía: - La verdad es que amamantar es genial, es un momento mágico con mi hijo.

Andrea: - Bueno, yo cuando le doy el bibe al mío también siento una conexión especial. Además, si estoy cansada, puedo delegar en el padre y eso es una gran ventaja.

L: - ¿De verdad? No creo que sea lo mismo. Además, la leche artificial está llena de azúcares y ya lo dice su nombre: es artificial, no natural.

A: - Buf, ya estás exagerando otra vez, prácticamente toda nuestra generación se ha criado con biberón y aquí estamos ¿no? Esto de la teta no es más que una estrategia para que las mujeres se queden en casa. Yo quiero ser libre de decidir.

L: - ¿crees que exagero? Lo que me estás contando es un feminismo mal entendido, ahora mismo se puede ser libre y amamantar, hay medios necesarios. Los que ocurre es que te han comido la cabeza los de Puleva. Ya estoy un poco harta de que me mires mal por amamantar, te pido respeto por mi forma de criar.

A: - ¿Se puede saber en qué te he faltado al respeto? Solo estoy dando mi opinión y fuiste tú la que me atacaste a mí por darle biberón a mi hijo.

¿Cuál de las dos mujeres tiene disonancia cognitiva? Tu respuesta será diferente según seas de lactancia artificial o materna pero en realidad, tanto Lucía como Andrea están conversando con sus propias disonancias.

Lucía porque amamanta pero tiene los pezones irritados, en el trabajo siente vergüenza cada vez que saca el sacaleches y porque le gustaría dormir del tirón de vez en cuando.

Andrea porque sabe que la lactancia materna es lo natural pero no pudo dar el pecho porque nunca se llegó a enganchar. Cree que una buena madre debería dar todo por sus hijos pero ella cree no lo intentó demasiado.

En realidad, ninguna estaba atacando a la otra, simplemente estaban luchando contra su propio malestar.

¿Qué hacer para evitar la disonancia?

Lo primero de todo es reconocerla. Cuando leemos un comentario que no nos gusta, o nos sentimos ofendidas, pararnos a pensar en por qué nos molesta tanto.

¿Qué nos remueve por dentro cuando lo leemos? ¿Es algo con lo que estamos de acuerdo pero no hicimos? ¿nos hace sentir que hemos hecho algo mal? Si respondes que sí, entonces el comentario te molesta porque hay una disonancia dentro de ti que debes trabajar primero antes de contestar.

No es una tarea fácil, pero se puede conseguir. El secreto es que podemos vivir con cierto grado de incongruencia dentro de nosotros. Las personas coherentes al 100% no existen, y menos si son padres.

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32 comentarios :

  1. "Las personas coherentes al 100% no existen, y menos si son padres." Amén.

    Entiendo lo que quieres decir en este post sobre la lucha interior pero encuentro otra opción. ¿Qué pasa cuándo alguien que ni siquiera es madre defiende a capa y espada que dar la teta no te convierte en mejor madre? Recuerdo perfectamente esas palabras de mi cuñada a 3 días de nacer Mara. Y oye... sé que no iban dirigidas específicamente a mi (o eso quiero pensar) pero no lo olvido por la fuerza y enfado con la que defendía el argumento. Eso, y que estaba recién parida y me apetecía cero escuchar gilipolloeces semejantes.

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    1. Aunque no seas madres, se puede tener una idea propia de lo que es la maternidad, de cómo la han criado o cómo le gustaría hacerlo ella. Puede haber disonancia cognitiva igual. Cuando alguien se enfada tanto por una cosa que parece una opción personal, parece que algo le remueve en su interior que no le permite ver otras opciones

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    2. Gracias por el artículo! Una maravilla

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  2. Genial tu post. Lo acabo de poner en un grupo donde se dan mucho este tipo de discusiones. Un besazo.

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    1. Muchas gracias por compartirlo! me alegro que te haya gustado

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  3. Hola! No conocía el nombre de "disonancia cognitiva" pero si que lo he visto muchas veces, sobretodo en los grupos de Facebook que dices. Estaba en uno y al final salí, indignada de ver a tantas madres que se insultaban sin sentimiento algunos hacia la opinión de los demás. Lo más importante es hacer con tus hijos lo que creas que es lo mejor. Y si hay otras parejas que actúan diferente que nosotros, será porqué creen que lo mejor para sus hijos son otras cosas. Al fin y al cabo todos queremos lo mismo: lo mejor para nuestros hijos. :-)
    Saludos

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    1. 100% de acuerdo contigo, hay cuestiones que crean mucha polémica y es precisamente porque nos tocan "la fibra"

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  4. Nos pasa a todos, toda la razón. En el idioma del pueblo viene a ser lo que siempre se ha dicho de "se enfada porque le da envidia". Qué difícil es asumir nuestra disonancia, asumir que nos hemos equivocado o que ojalá hubiéramos hecho o hiciéramos algo de otra forma. Es que escuece mucho jajajaj

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    1. Pues sí, la sabiduría popular a veces acierta jajaja

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  5. Mira que yo soy pacífica y de meterme en pocos berenjenales, pero todos estos comportamientos los he achacado siempre a la falta de tolerancia, de empatía y sí, de respeto por las opiniones de quienes no piensan igual que nosotros. Si tú dices que esto se llama disonancia cognitiva me lo creo. Aunque yo lo simplifico con una descripción larga al estilo "hay que ver lo que le gusta a al gente una polémica y creerse en posesión de la verdad absoluta".

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    1. La falta de respeto y la intolerancia existe, no todo es disonancia cognitiva :) pero sí es verdad que cuando se crean polémicas sobre estilos de vida para ver cuál es el mejor y hay luchas encarnizadas entre personas normalmente amables y educadas lo que suele estar detrás es esto de la disonancia, es una sensación desagradable que queremos "callarla" a toda costa y por eso nos ponemos como nos ponemos

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  6. Muy buen post, mucha disonancia cognitiva es lo tenemos, totalmente de acuerdo. Un besito.

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. Buen post, ¿quien no ha sufrido la disonancia cognitiva alguna vez en su vida?, si la reconoces será más fácil no caer en ella. En cuanto a las mamas somos un peligro cuando discutimos, deberíamos tomar ejemplo de nuestro hijos que enseguida olvidan.Un saludo.

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    1. Es cierto, la disonancia es un problema de los adultos, los niños todavía no son tan "complicados" en ese aspecto

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  9. Pues no sé si será esta disonancia, pero francamente hay gente muy irrespetuosa con las decisiones de los demás. A mí me gusta pensar que no soy así, aunque seguro que me habré columpiado en alguna ocasión. En fin, disonancia cognitiva sí, pero también falta de empatía, falta de respeto y exceso de creernos en posesión de la verdad.

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    1. Sí, claro, no todo es disonancia. Lo curiosos es que muchas veces las discusiones se dan entre gente aparentemente educada y amable en otros ámbitos así que ahí sí que entiendo que más que falta de educación lo que ocurre es que pierden un poco el norte debido al malestar producido por la disonancia cognitiva

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  10. Enhorabuena por tu artículo!
    Me gusta mucho cómo estás introduciendo cada vez más tu faceta de psicóloga.
    Sigue así!

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  11. Qué interesante el artículo, Cristina. No le ponía nombre al fenómeno, pero a veces había llegado a esa misma conclusión.

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    1. Como decía mi profesor de literatura: si puedes nombrarlo, puedes entenderlo y puedes explicarlo :)

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  12. No podría explicarse mejor. Olé tu.

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  13. Me ha encantado!! Sobre todo lo de que es más fácil cambiar ina creencia que una conducta.
    Muy bien explicado!!
    Besos

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    1. Pues sí, aunque parezca increíble, optamos casi siempre por la opción menos lógica…ay! qué complicados somos ;)

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  14. Hola Cristina, es la primera vez que leo tu blog y he de decir que me ha encantado este post. Has dado justo en el clavo!! Es un tema al que llevo dándole vueltas desde hace unas semanas, por comentarios en mi entorno y locuras en las redes sociales. Y tú has sabido expresar en palabras lo que yo sólo percibía como una sensación.
    Mi disonancia empezó cuando me convertí en madre, porque lo que "sabía" que era correcto antes de parir chocó de bruces con lo que "sentí" en cuanto nació mi hija. Porque yo "sabía" cuánto tiempo amamantaría, cuándo sacaría a mi hija de nuestra habitación, cuándo y cómo lo haría todo... sin tener en cuenta que ni siquiera sabía quién era esa niña, no sabía que rechazaría de pleno el biberón hasta los 7 meses, ni que sería un tormento para dormir y que a un paso de cumplir año y medio seguiríamos compartiendo habitación.
    Y por culpa de esa disonancia he vivido amargada y cargada de culpabilidad, pensando que cualquier comentario o consejo era en realidad una crítica.
    Mil gracias por este post, cortito pero conciso, arrojas mucha luz. Has conseguido una suscriptora más.
    Y por supuesto lo comparto en las redes sociales ya mismo

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    1. Vicky muchas gracias por el comentario. Me alegro que te haya gustado el post y el blog y gracias por compartirlo.
      Lo que te ha ocurrido a ti, le ocurre a muchas madres, por eso la mayoría de los libros te dicen que olvides todo lo aprendido y que sigas tus instintos. Pero claro, es muy fácil decirlo pero no tanto hacerlo.

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  15. Lo mejor de este artículo es la foto xDD Ayuda mucho a relativizar el asunto.

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  16. He llegado a este post por casualidad y has puesto nombre a una cosa que llevo pensando desde que soy madre, y también desde que leo temas y blogs de maternidad.

    Nunca he entendido por qué hay madres que se toman todo como un ataque. Y ciertamente hay cosas que no se deben decir, o hay gente muy entrometida. Pero oye, no es la generalidad, y hay mucha gente que comenta algo sin maldad ninguna, o simplemente pregunta algo sin más. ¡Ahora parece que no se puede ni preguntar!

    Se leen y oyen cosas como que está mal que te pregunten si tu hijo "se porta bien" o es tranquilo, si duerme toda la noche, o si tienes pensado hasta cuándo darle pecho. O si alguien te cuenta cómo le funciona algo, también está mal. ¿Por qué??

    En mi caso, las preguntas, comentarios, o conversaciones en general no me molestan, en mi caso poca gente ha venido con mala intención a nada. He dado pecho, luego al año bibe, he dormido con y sin mis hijas, les he dado comida tanto triturada como a trozos, a veces meriendan fruta y otras un vaso de leche con galletas. Cuando les daba pecho, si alguien me preguntaba si tenía pensado cuánto tiempo, decía lo que pensaba, que no lo sabía, que seguiríamos mientras estuviéramos a gusto. ¡Y ya está, sin problema! Cuando luego dí biberón, pues tan feliz también, y digo abiertamente que a mi la lactancia no se me da bien trabajando, o cuando ya comen otras muchas cosas. Y sin problema. Digo abiertamente que me gusta dormir con mis hijas solo a veces, pero que he hecho mucho colecho por necesidad. Y a quien me pregunta, pues lo digo abiertamente, no me siento ofendida, la verdad. Que he dormido a mis hijas en brazos hasta hace bien poco, y no me siento criticada por ello, la verdad.

    Nunca he sentido miradas reprobadoras por dar teta en cualquier sitio, ni nadie nunca me ha dicho que en tal o cual sitio no podia dar el pecho. Sin embargo veo madres que comentan cada dos por tres que se sienten observadas o reprobadas. ¿Por qué mi experiencia es tan distinta?

    Y al final pienso que igual la clave es que una, de manera general, esté tranquila con sus opciones y circunstancias, y el artículo ha puesto nombre a esto que me ronda la cabeza hace tiempo.

    Al final, a las mamas a las que veo más felices es a las que están tranquilas y satisfechas con sus opciones, sean las que sean. Esto al 100% es imposible, claro, porque una cosa es lo que una elegiría "en frío", y otras las circunstancias con las que se enfrenta, pero digo de manera global.

    ¡Gracias por el post!

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    1. Me alegro que te haya gustado. En realidad, mi experiencia se parece bastante a la tuya pero sí es verdad que he tenido que escuchar algún comentario que no me ha gustado nada, pero han sido puntuales.

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