Tristeza y maternidad

lunes, 21 de septiembre de 2015

Ha nacido tu bebé y todo el mundo te dice lo feliz que debes estar. Tú sonríes y asientes mientras te mueres de ganas de decir que felicidad no es precisamente lo que estás sintiendo sino más bien sientes ganas de llorar y de salir huyendo.

Pero claro, esto no lo vas a contar.

A escondidas, buscas en Internet y compruebas que esta tristeza es más habitual de lo que piensas y que se suele pasar en unos días. Pero esto no te convence ni te consuela: tú quieres estar feliz para tu bebé.

Los días van pasando y sigues igual, sin ganas de hacer nada, con sentimiento de ser una inútil y encima con la sensación de no hacer nada bien. Pues bien, es el momento de actuar, ¿qué puedes hacer para estar mejor?

Aceptar la tristeza

Lo primero de todo: respira. Tómate un momento para respirar y aceptar que estás triste. Cuanto más tiempo pases negando tu emoción, con más intensidad la vas a sentir. La mente humana es así de puñetera.
Cuanto más tiempo pases negando tu emoción, con más intensidad la vas a sentir.

Aceptar que estás triste consiste en llorar cuando se tienen ganas, contárselo a alguien que sepas que no te va a juzgar y negarte a hacer aquello que no te apetece en absoluto porque sabes que te va a poner peor. No te apresures en ponerte mejor, de momento, estás triste y punto.

Este primer paso es el más importante de todos. Si lo consigues, lo siguiente será mucho más fácil. Porque después de estar triste lo que toca es volver a estar alegre.

Buscar posibles causas

Piensa ¿por qué estas triste? Es cierto que en el puerperio las hormonas están alteradas pero las hormonas no nos meten ningún pensamiento a la fuerza, simplemente nos proporcionan un estado de ánimo propicio para prestar más atención a unos pensamiento en lugar de a otros.

Así que pregúntate qué puede haber ocurrido además de la revolución hormonal ¿hubo algún problema en el parto? ¿querías dar el pecho y no lo lograste? ¿tu bebé llora mucho y no sabes qué hacer? ¿estás enfadada con tu pareja porque no te ayuda lo suficiente?

Si las respuestas se parecen más a las dos primeras, entonces lo más seguro es que estés pasando por un proceso de duelo por algo que has perdido (un parto respetado, una lactancia exitosa, etc).

En cambio, si lo que se te pasa por la cabeza es más bien del segundo tipo, lo que te ocurre es un proceso de adaptación a una nueva situación.

Como ves, has pasado de estar triste sin más a estar pasando por un duelo o por un proceso adaptativo.

Bueno, hay una tercera posibilidad que es que no sepas identificar exactamente qué es lo que te ocurre o que sea una mezcla de muchas cosas. En este caso, no importa. No es necesario encontrar las causas de la tristeza para poder superarla, así que también hay una solución para tu caso.

Actúa

Ahora piensa ¿qué harías diferente si no estuvieses tan triste? ¿Qué has dejado de hacer porque “no tienes ganas”? Por ejemplo pasear, llamar a una amiga, acunar a tu bebé, vestirlo con la ropa nueva, estrenar tú ropa, ¿estás esperando a estar mejor para hacerlo?

Pues lo siento mucho, pero las ganas no nacen, se hacen. Especialmente si estás con un estado de ánimo bajo, no puedes esperar a estar mejor para que te entren las ganas.
Las ganas no nacen, se hacen

Cuantas menos cosas hagas, menos ganas tendrás de hacer cosas y con menos ánimo te encontrarás día a día. Es un círculo difícil de romper pero no imposible ¿cómo?

Haciendo las cosas sin ganas. Ni más ni menos. Sin trucos mágicos ni recetas milagrosas. Cuantas más cosas hagas, las ganas de continuar crecerán y tu estado de ánimo irá a mejor.

Ojo, estoy hablando de que hagas sin ganas las cosas que te gusta hacer y que sabes que haces cuando estás de mejor humor porque te hacen sentirte bien. Me explico: Imagínate que funcionas con un depósito de gasolina. Si el depósito está bajo, te sientes triste y no tienes ganas de hacer cosas mientras que si está lleno, estás contenta y con mucha energía. Ahora mismo tu depósito está bajo y la manera de llenarlo es haciendo alguna actividad que te guste o que te haga sentirte mejor. En definitiva, la pregunta que tienes que hacerte es:


¿Si hago esto, luego mi depósito estará más lleno o más vacío? Si es más lleno, hazlo aunque no tengas ganas y si es más vacío…déjalo para más adelante.

Por ejemplo: si recoger la cocina va a hacer que te sientas mejor porque te sientas útil, adelante, hazlo aunque no te apetezca ni pizca. En cambio, si piensas que salir a la calle te va a hacer mal porque no te sientes con fuerzas todavía, no lo hagas, espera un poco.

Como ves, no hay una actividad única que haya que hacer para sentirnos mejor… tú eres la mejor experta en ti misma…sólo tienes que hacerte las preguntas adecuadas.

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14 comentarios :

  1. Ay... la maternidad y sus sombras. Qué cierto es eso de que cuanto más niegas la emoción, más intensa es. Y qué difícil es aceptarlo a veces.

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    1. Nos han enseñado que hay emociones malas y buenas y que las malas no las deberíamos sentir. Por eso, nos da tanto miedo estar tristes pero a veces, es necesario, especialmente en un proceso de duelo

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  2. En los cursos de preparación al parto nos prepararon para saber distinguir entre la tristeza post parto y la verdadera depresión. Por suerte, yo no padecí ninguna, aunque a mi marido casi se le cae el mundo encima cuando 7 días después del parto me encontró llorando a escondida con mi bichilla en brazos, pero no era por depresión ¡sino por el dolor que me produjo la lactancia durante casi 3 meses! Casi se queda en el sitio poniéndose en lo peor.

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    1. Miedo me dan esos cursos cuando hablan de temas psicológicos pero bueno...es verdad que da mucho miedo ver a una madre llorar porque no es lo que se supone que debería estar sintiendo y se oculta o se disfraza...y así nos va: que un simple bajón se puede complicar mucho por querer ocultarlo

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  3. La tristeza para mí es de verdad difícil... Es un sentimiento tan paralizante. Yo llevo un tiempo deseándomelas con ella, pero no sé si podría llevar a cabo lo que propones.

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    1. Sí, la tristeza paraliza, por eso digo que hay que hacer las cosas poco a poco, pensando bien si nos va a llenar el depósito o no. No es algo que funcione de un día para otro pero a veces, con un simple gesto como por ejemplo, pintarse los labios, hace que pasemos el día un poquito menos mal.

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  4. Muy interesante porque la tristeza y la depresión tienen una delgada línea divisora. A mí el mejor consejo que me dieron al nacer mi hijo fue de la pediatra "Y ahora todos los días a la calle a pasear con el bebé, te irá bien a tí y bien a él" . Lo hice, dejé atrás temas como la limpieza y las obligaciones para estar de paseo (asearme, vestirme, verme guapa, hablar con la gente ... y el bebé -el mío fue un llorón de cuidado- tranquilo al pasear) me evitaron cualquier bajón posible.

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    1. Claro, a ti ese consejo te fue bien y es verdad que salir a mucha gente le ayuda (a mí también me pasó lo mismo, que necesitaba salir) pero igual a otras personas lo que le apetece es, por ejemplo, darse un baño y si les mandan salir, pues se agobian mucho. Por eso digo que hay que pensar en lo que le conviene a cada uno.

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  5. Yo estoy sumergido en pleno proceso de tristeza. Y eso que no soy madre. A ver si me sirven tus consejos... ;)

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    1. Ay, Adrián, espero que ya estés mejor. Recuerda que todo el mundo tiene derecho a unos días malos

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  6. Un post muy interesante, me gusta cómo lo has explicado todo tan clarito, jeje. Así no hay excusas para no ponerse mejor. Es verdad que se suele ocultar la tristeza en esta etapa. Hace casi un año que ha pasado desde el nacimiento de mi peque pero recuerdo la sensación de agobio de las primeras semanas. En mi caso se solucionó teniendo más tiempo en familia (los 3) y limitando las visitas de los familiares. Con el tiempo también he aprendido a priorizar, y aunque la casa esté más desordenada o sucia que antes, no me importa porque paso buenos momentos con mi hijo :)

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    1. Es cierto, muchas veces cuando estás triste te dicen que busques compañía que salgas…pero cuando acabas de dar a luz lo que más te apetece es quedarte en casa con tu familia. Por eso, cada una tiene que buscar lo que le conviene en ese momento.

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