5 maneras de deshacernos de la culpa

lunes, 7 de septiembre de 2015


Cuando pensaba que ya lo tenía superado, parece que el fantasma de la culpa ataca de nuevo: la sensación de no estar dando todo lo que debería por mi hijo, de no poder llegar a todo y por ello ser la culpable de todos los sufrimientos de M, pasados , presentes y futuros.

A nivel racional os podría decir que sé que esto no es verdad, que yo no tengo la culpa de nada (como mucho asumo responsabilidades, no culpas). Pero en realidad este sentimiento no funciona a un nivel racional cuando ataca a una madre sino que es algo más profundo y visceral.

Conseguir que el sentimiento de culpa desaparezca no es nada fácil, por no decir imposible pero sí es verdad que hay ciertas estrategias que ayudan a convivir con esta sensación o que ayudan incluso a mitigarla de una manera bastante eficaz. Son tareas que a un nivel lógico pueden parecer absurdas pero es que no están dirigidas a la parte racional de las personas sino a su parte más emocional que no se rige por las mismas reglas de la lógica.


Carta de agradecimiento a la culpa

Digamos que tienes que despedir a alguien, ¿cómo lo harías? Pues la mejor forma de hacerlo es  primero alabar y agradecer los servicios prestados y segundo plantearle que ya no necesitas que siga trabajando para ti.

Podría ser algo así: “Querida culpa,  muchas gracias por hacer que me pusiera las pilas y empezara a (….) me has ayudado mucho pero en estos momentos creo que puedo seguir haciendo esto yo sola me he dado cuenta de que ya no te necesito más.

¿Por qué aparece este sentimiento? Alguna utilidad tiene que tener para una madre el sentirse culpable por todo lo que hace o deja de hacer. La naturaleza no es tan absurda como para generar un sentimiento que no cumpla ninguna función.

Así que antes de nada hay que plantearse ¿qué estoy haciendo  diferente porque me siento culpable?  Puede ser desde aprender a cocinar para que mi hijo no viva a base de pasta con tomate, leer mucho sobre crianza, dejar de decir palabrotas o incluso aguantar el dolor de una lactancia complicada.

Externalizar la culpa

Siempre describimos a la culpa como una carga que nos pesa por dentro. Pues bien, aprovechemos esta imagen para hacerla realidad.


Lo que hay que hacer es buscar una piedra de un tamaño lo suficientemente grande como para que notemos que la llevamos encima pero no tanto como para que nos impida andar. Esa piedra será nuestra carga de culpabilidad, debemos llevarla siempre con nosotros hasta que decidamos deshacernos de ella. 
  
Simplemente un día, después de llevar la piedra durante un tiempo, seremos capaces de tirarla al mar o a la basura.

Hacer penitencia

Si te sientes culpable es que algo habrás hecho mal. El juez de tu cabeza te ha declarado culpable y como todo buen prisionero, debes cumplir una condena .

Es decir, tienes que determinar el tipo de castigo y su duración: no vas a condenarte a cadena perpetua.
Tiene que ser algo que realmente te cueste hacer y que no tenga ningún tipo de beneficio para ti. Por ejemplo, comer todos los días durante un mes un poco de hígado cuando es una comida que no soportas. Una vez cumplida la condena, ya estarás libre y podrás continuar con tu vida.

La reducción al absurdo

Si con cada cosa que haces no puedes evitar sentirte culpable y no puedes evitar los pensamientos sobre las terribles consecuencias que pueden tener tus actos, te invito a que hagas lo siguiente: Lleves esos pensamientos hasta el extremo más catastrófico que existe hasta que te parezcan absurdos.

Por ejemplo: si te vas un día de cena y dejas a tu hijo a cargo de su padre, y te sientes culpable por ello empieza a imaginarte a tu hijo ya de adulto como un vagabundo en la calle buscando algo de comida caliente para cenar y que acabó así porque una noche su madre se fue de juerga.

La caja de los comentarios

Este ejercicio ayuda para cuando ya hayas hecho los ejercicios anteriores (o alguno de ellos) y no sientas tanta culpa dentro de ti pero sin embargo recibes muchos comentarios de gente dirigidos a que vuelvas a sentirte culpable.

Lo que tienes que hacer es coger una caja y varios trozos de papel. En cada trozo irás anotando todos los comentarios de los demás que te hacen sentir culpable, con nombre y apellidos del autor de la frase. Una vez que la caja esté llena, o que ya consideres que no necesitas más, la cierras y la metes en un sobre donde anotas en el remite la dirección y el nombre de todas las personas que te han dicho algo que ha acabado en la caja. Lo cierras y escribes en grande: “devolver al remitente” Luego puedes hacer lo que quieras con la caja, quemarla, tirarla o guardarla.

Lo sé, es una especie de “rebota y explota” más elaborado pero como dije al principio, las leyes de la lógica no se aplican a los sentimientos. Juegan en otra liga. 

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10 comentarios :

  1. Creo que necesito urgentemente hacer lo de la caja de los comentarios. Llevo mucho tiempo sintiéndome tal y como describes :-( Parece que maternidad y culpabilidad van irremediablemente unidas.

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    1. Si, es algo que ha conseguido la sociedad a base de años de duro trabajo desprestigiando el hecho de ser madres

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  2. Lo de echarle la culpa a otro ¿es poco útil verdad?

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    1. Oye, pues igual funciona y yo siempre digo que sí algo funciona, sigue haciéndolo XD

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  3. Cuánta razón tienes en que la culpa nos ancla al sufrimiento constante de la maternidad. Y oye, que no a la paternidad, o al menos no del mismo modo.
    Y es que incluso cuando un día festivo en el trabajo tengo que dejar a mi hijo en el colegio pienso "pobrete, y yo de recados" como si me fuera a un balneario a darme la gran vida mientras él "sufre" en el colegio, jajajaja.
    Gracias por tus consejos y esta sabie reflexión.

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    1. No, claro los padres están libres de pecado en la crianza del hijo. A poco que hagan ya son unos "padrazos"

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  4. Soy demasiado racional y creo que no me sentiría muy cómoda poniendo en práctica algunos de estos consejos tan emocionales y lo de la penitencia en concreto no lo veo nada tía, me suena un poco a terapia de aversión... Yo creo que precisamente hay que evitar flagelarse por estas cosas, ¿no? Vamos no sé, lo digo desde la más completa ignorancia, pero pienso que si estamos en contra de castigar a nuestros hijos, ¿por qué vamos a castigarnos nosotros? Yo creo que así mandamos un mensaje un poco extraño, la verdad.
    Besotes!

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    1. Cada uno se maneja como puede, lo que ocurre es que a veces la culpa es tan visceral que por muchos argumentos racionales que haya, no se va.
      Sobre el tema del castigo, entiendo lo que dices pero como digo, no son lógicas las tareas que propongo. En el caso del castigo, pueden pasar dos cosas: o bien lo cumples a rajatabla y "te liberas" o te sientes tan idiota haciendo el castigo que lo dejas (y también e empiezas a sentirte idiota por sentirte culpable). En cualquiera de los dos casos, la culpa desaparece

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  5. Me van a venir de perlas!!!!
    Por mi culpa, por mi gran culpa... Dichosa educación cristiana!!!

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    1. jajaja, pues sí, imagino que la culpa vendrá de ahí para la mayoría de las personas

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