Cómo dar consejos (y que nadie los siga)

miércoles, 17 de junio de 2015

Este mundo de la maternidad se caracteriza por que la gente que pertenece a él le encanta dar consejos. De hecho, incluso no perteneciendo del todo (no todo el mundo es madre o padre pero sí hijo o hija) las personas se sienten muy inclinadas a aconsejar a diestro y siniestro sin importar si los otros han pedido o no esos consejos.

A mí personalmente me encanta, me asombra la capacidad de la gente por querer ayudar y la poca maña que se dan para hacerlo. Porque admitámoslo, un consejo bien dado se suele seguir aunque parezca una locura mientras que otro perfectamente razonable es ignorado por el simple hecho de que nos lo han dicho de una forma que incita directamente a la desobediencia civil.

Dar consejos y conseguir que nadie los siga no es fácil, requiere de un arte especial y cierta habilidad en las relaciones sociales. Parece que hay que nacer con un don especial para ello pero hoy os voy a demostrar que cualquier hijo de vecino puede dominar el noble arte de dar consejos y que nadie los siga. Durante años he estado estudiando cuidadosamente a estos seres que parecían poseer esta capacidad innata para aconsejar sin que nadie los escuche y hoy por fin quiero compartir con vosotros mis resultados, para que todo el mundo pueda poner en práctica este deporte tan nuestro de creernos expertos de todo en tan sólo 5 pasos.

Paso 1: No escuches


Parece una tontería pero es fundamental. Si escuchamos a la persona que nos está contando su problema corremos el riesgo de entender que ella no quiere un consejo y simplemente le apetece desahogarse. No escuchar nos permite mantenernos firmes en la idea de que si alguien nos cuenta cualquier cosa, es que necesita nuestra ayuda.


Paso 2: No preguntes

Muy relacionado con el paso anterior. Preguntar no sirve de nada, el otro no tiene ni idea de lo que le pasa y lo primero que ha hecho cuando le ha surgido el problema es ir a contártelo. No ha intentado solucionarlo por su cuenta así que no tiene sentido preguntar. Además, tú ya sabes lo que tiene que hacer así que no vale de nada interesarse por su opinión.

Paso 3: Ponte de ejemplo

Da igual el problema que tenga el otro: a ti te ha pasado lo mismo y lo has solucionado de una manera rápida, sencilla y eficaz. No importa que te esté contando un problema con sus hijos y que tú no hayas visto un bebé en años. Para eso está la imaginación así que sitúate en un mundo donde eres una madre (o un padre) ideal de la muerte que nunca jamás tendría esa preocupación porque eso de tener problemas es muy de la plebe.

Paso 4: La verdad universal

Tienes que tener muy en cuenta que sólo hay una forma correcta de proceder, y es la tuya. Todas las demás opciones llevarán sin remedio al fracaso más absoluto. No hay caminos intermedios, ni matices, las cosas son blancas o negras y tú sabes distinguir perfectamente entre esos dos colores. Transmite esta idea desde el principio y ya verás que prácticamente ni te hará falta llegar al siguiente paso para que te ignoren.

Tú tienes la verdad universal, no lo olvides

Paso 5: El consejo

Por fin ha llegado el momento. Si has seguido al pie de la letra los pasos anteriores, habrás sembrado un terreno ideal para que el consejo que salga de tu boca sea ignorado tan pronto llegue a los oídos de tu interlocutor. Sin embargo, es mejor no correr riesgos, no vaya a ser que tengas delante a un verdadero devoto de tu persona que esté dispuesto a seguir cualquier directriz que tú le pongas. Así que te voy a dar una fórmula mágica con la que seguro, seguro, nadie te va a escuchar. Apréndetela bien porque es prácticamente infalible. Simplemente comienza la frase con "Tú lo que tienes que hacer es ..... y si ya quieres echarle un poco de culpa al asunto puedes añadir antes de la frase anterior: "Eso te pasa porque eres...."
No falla, está científicamente comprobado.

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10 comentarios :

  1. Unos consejos fantásticos, sí señor, jajajaja.

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    1. ¡Muchas gracias! Me alegro que te hayan gustado…y ahora ¡a ponerlos en práctica XD!

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  2. ¡Buenísimo! Tal cual. Bravo por esa investigación, imposible hacerlo mejor :-)

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    1. Ahora solo queda practicarlos hasta dominar este noble arte :)

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  3. ¡Jajaja! Yo huyo especialmente de la gente que se cree en posesión de la verdad absoluta. Porque realmente no lo están, pero ellas creen que si y no hay forma de razonar, ni conversar y muchísimo menos de llegar a convencer.

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    1. MI abuela decía una cosa que siempre me hizo mucha gracia: "A Fulanita no hay que hacerle caso, que siempre está en posesión de la verdad" Jajaja, cuanta razón tenía

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  4. Ay los opinologos.... que cruz!
    Muy buenos consejos
    Un besote

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  5. Tal y como es jajaja, hay que huir cuanto mas lejos mejor de esta gente que lo sabe todo o cree saberlo :-)
    Besos

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