5 alternativas al castigo

lunes, 25 de mayo de 2015

Cuando estaba en 2ºBUP (4º ESO para los jovenzuelos) tenía un profesor de biología con una manía particular: Cuando estabas haciendo un examen y él pasaba por tu lado, se detenía a leer lo que estabas escribiendo y si veía algo erróneo decía "hay algo mal" y se iba. Si le preguntabas el qué no te contestaba. En la entrega de los trabajos pasaba algo parecido: no decía que había algo mal hecho pero no te explicaba exactamente el qué. A veces lo descubríamos y a veces no. La verdad es que no estoy muy segura de la corriente pedagógica que seguía este señor (por otro lado explicaba bien y no tengo más queja que esa) pero de lo que sí estoy segura es que el decir que algo está mal y no explicar el qué es quedarse a medias, para eso es mejor no decir nada.

¿A qué viene esto? pues viene a que a veces actuamos con nuestros hijos como lo hacía mi profesor con nosotros: les decimos que algo que hacen está mal pero no le especificamos el qué ni le proponemos una "respuesta correcta." Así que a veces lo pillarán y otras veces no…o simplemente pasarán de nosotros. ¿Qué podemos hacer entonces? Para empezar, hay que cambiar el chip.


Cuando los niños son pequeños (hablo de menores de 2 años sobre todo) su capacidad de comprensión es bastante limitada. Lo sé, parece que lo entienden todo pero no, hay muchas cosas que no son capaces todavía de procesar. Por no hablar de que su capacidad atencional es limitada también. Con este panorama lo mejor es seguir la máxima de un mensaje CSI: Corto, Sencillo e Inalterable. Los niños pequeños manejan un vocabulario limitado, por eso es mejor utilizar las mismas palabras para decir lo mismo. Por ejemplo: para que no coja las cosas del suelo nosotros empleamos la palabra basura, ya sea una colilla o una caca de pájaro o cuando va a coger algo con lo que se puede hacer daño utilizamos la palabra peligroso ya sea un cuchillo o un enchufe.

Los largos discursos sobre los peligros de cortarse no tienen sentido a esta edad, con una simple frase basta para entiendan el mensaje. Si nos alargamos demasiado en explicaciones conseguiremos que nos dejen de prestar atención y nosotros acabaremos agotados de hablar. Cuando ya son algo mayores nos podemos extender un poco más aunque yo siempre abogo por dar razonamientos cortos, sobre todo cuando se trata de un límite claro que no puede cruzar porque pondría en peligro su seguridad o la de otros.

Cuando un niño es pequeño, todavía un bebé, es más sencillo entender que el castigo no sirve de nada y también es más fácil recurrir a alternativas como la distracción, el sentido del humor, etc. ¿Pero qué ocurre cuando crecen y ya pueden expresar sus propios razonamientos? Ahí parece que un sistema de castigos y recompensas es inevitable para que el niño nos salga educado y se convierta en una persona de provecho el día de mañana. Pues no, también se pueden evitar, solamente hace falta cambiar un poco el chip y nuestro lenguaje. Aquí os dejo cinco alternativas al castigo para niños que ya dominan el noble arte del parloteo (aunque algunas ya se pueden poner en marcha antes).

Pocas normas

Si queremos que nuestros hijos cumplan las normas, tener pocas aumenta las posibilidades de que las cumplan, aunque sea por una mera cuestión estadística.
Pensad por un momento ¿cuáles son los juegos de mesa que más triunfan? Así de repente se me ocurren el parchís, la oca y el monopoly ¿qué tienen estos juegos en común? Pues que son sencillos de aprender, tienen 4 o 5 normas (la oca creo que menos) y ya está.
Como criterio para reducir el número de normas yo me hago la siguiente pregunta ¿esta norma afecta a la seguridad o a la salud? Si la respuesta es que sí, entonces la norma debe mantenerse pero si es que no, tendría que ver si vale la pena continuar con ella.

Sentido del humor

No me cansaré de decirlo pero es que es fundamental tener sentido del humor si somos padres (bueno, vale, fundamental no es, pero ayuda mucho). Mi padre siempre dice que tener niños en casa fomenta la creatividad de los adultos y creo que tiene razón.
Imaginad que vuestro hijo está jugando y le decís "¿vamos a lavarnos los dientes?" y él contesta con un rotundo "no" ¿qué podemos hacer? En primer lugar aceptar que nos han ganado en una batalla dialéctica y recordad para la próxima vez no hacer nunca preguntas de sí o no (a no ser que aceptemos un no por respuesta). En segundo lugar tenemos la alternativa de usar la fuerza bruta o de insistir, alternativa nada recomendable por otra parte. Así que solo nos queda utilizar el sentido del humor y convertirnos en, por ejemplo: un avión que lleva volando al niño hasta el cuarto de baño o en un monstruo de las cosquillas que no parará hasta que vaya al baño a lavarse los dientes.

Cambiar el lenguaje

El lenguaje es fundamental, nuestra forma de expresarnos guía nuestro pensamiento y nuestro comportamientos…y el de los demás. Por eso, las forma en la que decimos las cosas es tan importante para conseguir nuestros objetivos.
En otro post te hablé de la ilusión de alternativas para que el niño sienta que tiene poder de decisión en lo que hace. Puedes leerlo pinchando aquí.
Otras opciones son el cambiar el "tienes que" por el "puedes". No es lo mismo decir "tienes que poner la mesa ya" que "ya puedes poner la mesa". La primera es una orden directa (y a nadie le gusta seguir órdenes) mientras que la segunda hasta parece que le estás dando permiso para hacerlo, como si tu hijo estuviese deseando poner la mesa.

Si has llegado hasta aquí te preguntarás: todo esto está muy bien ¿pero qué pasa cuando a pesar de todo no hacen lo que queremos? Pues bien, como estamos hablando de niños que ya hablan tenemos dos opciones más.

Preguntar

Sí, has leído bien, preguntar a tu hijo si le ocurre algo cuando nos enfrentamos a un comportamiento poco habitual en él. Tal vez está de mal humor por algo que le haya pasado y el "desobedecer" es su forma de decirte que algo le ocurre.
Si descartamos esta posibilidad, también podemos preguntar. Preguntar cómo podemos solucionar el problema que tenemos: yo quiero que vaya a lavarse los dientes y él no quiere hacerlo ¿hay alguna forma de que vayas a lavarte los dientes?
Os sorprendería saber la cantidad de veces que en consulta han sido los niños los que han puesto la solución a los conflictos (o a sus mal llamados "problemas de conducta"). En serio, preguntad y me contáis. Eso sí, hacedlo con verdadera curiosidad y no con un tono amenazante.

Las reglas del juego

Esta alternativa la recomiendo para niños a partir de 6 o 7 años y solo si lo anterior no da resultado.   Antes quizás es un poco pronto para ponerla en marcha. Se trata de que las normas de la casa se conviertan en las normas de un juego. Si en un juego uno incumple las normas, obtiene una sanción ¿verdad? Por ejemplo en el fútbol si un jugador coge la pelota con la mano, lo expulsan.
Estaréis pensando que esto suena a castigo por todos lados y en cierta manera es así. La diferencia es que serán los propios niños lo que establezcan esas reglas. 
Un hecho que se observa en los juicios de divorcio es que las normas impuestas por los jueces se ven mucho más injustas y se incumplen más que si son los propios afectados los que redactan las condiciones de la separación. 
De la misma forma, si es el propio niño el que establece las reglas, será más fácil que las cumpla. Por eso digo que esto tiene que ser a partir de cierta edad, y tienen que ser ellos los que propongan las reglas y que las escriban, no sirve con que nosotros las digamos y ellos las acepten. Cuando hay varios hermanos, este sistema puede llegar a funcionar bastante bien. 

En realidad podría seguir poniendo trucos pero creo que estaría diciendo lo mismo con otras palabras. Además creo que, cuantas menos normas, mejor. ¿vosotros qué pensáis?

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41 comentarios :

  1. Geniales alternativas. Lo de poner pocas normas me parece clave, pero a mí siempre me resulta muy difícil. Supongo que depende de qué se entiende por norma, pero a mi me fascina siempre la gente que dice que en su casa sólo hay una norma como "no dar portazos", "no gritar", etc. A lo largo del día me doy cuenta de que tenemos infinidad de normas más o menos importantes: no coger cuchillos, ir de la mano al cruzar la calle, no jugar con las regletas, no pegar, ponerse en la silla del coche, etc. No es que las tengamos grabadas en la pared de casa, pero son pequeñas cositas que surgen cada día y que te hacen ver lo muchísimo que se reprime a un niño sin necesidad de que haya reglas rebuscadas y exageradas. No sé si me explico. Besotes!

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    1. Sí claro, lo de pocas normas es algo relativo. Una forma de minimizar las normas es evitar que se expongan a peligros como jarrones que se pueden romper, cuchillos, etc. La represión hasta cierto punto es necesaria, por una cuestión de seguridad así que lo que hacemos es que las normas se limitan a cuestiones de seguridad o legales (silla en el coche)

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  2. Muy buenas alternativas. Estoy con Paula en lo que comenta de las normas que pasan desapercibidas... Vivimos entre normas, por seguridad o por necesidad pero al final estamos rodeados.

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    1. Lo primero es tomar conciencia de las normas que nos pasan desapercibidas para así poder discernir cuáles son necesarias y cuáles no. Mi criterio a seguir es si una norma es útil para la seguridad del niño o para la de los demás, debe permanecer. Si no, a lo mejor es momento de cambiarla

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  3. Voy a tener que imprimir esta entrada y colocarla en la nevera para releerla a menudo, al final con el día a día ni sentido del humor ni nada. Muy buen artículo!

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    1. El sentido del humor es lo primero que se pierde cuando se está cansado, eso es cierto. Pero también es verdad que con sentido del humor se descansa mejor porque se consiguen más cosas

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  4. Gran post, me parece fundamental sobre todo el lenguaje que utilizamos. A veces nos creemos que somos los que mandamos y tenemos que dar órdenes constantemente, cuando en realidad se consiguen más cosas de otra manera...
    Un beso guapa

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    1. Pues sí, ya lo dice el refrán: se atrapan más moscas con miel que con vinagre

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  5. Yo llevo unos días barajando el castigo. Tiebe Ratos q ella sabe que no se tira, q no se rompe...y lo hace. Y luego temira y te dice no se tira. A veces diréctamente intento Ignorar lo q hace para no darle protagonismo. Y el sentido del humor no m falta para no volverm loca jaja

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    1. Que lo haga y diga que no se tira es una fase. Eso es que está interiorizando la norma y necesita decirla en voz alta para hacerlo. Luego ella misma lo dirá antes de romperlo y finalmente no tendrá que decir nada, solo pensarlo. Así que no es que te tome el pelo, es un proceso normal de interiorización de las normas

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  6. Yo siempre he tenido mucha paciencia y no gritaba pero desde q soy madre he puesto a prueba mis cuerdad vocales y me salen palabras q jamás antes (palabrotas). Intento calmarme pero no siempre se consigue. Intento explicar corto sencillo y claro. Intentare mejorar con tus consejos

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    1. Las explicaciones sencillas y cortas son las mejores para los más pequeños. Si complicamos nuestro discurso, se lían y no nos entienden

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  7. Mi bollito aún está en el horno... pero qué buenos consejitos das... estupendo post

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    1. jajaja, ¡gracias! y espero que tengas un buen "bollito"

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  8. A veces los padres perpetúan demasiados comportamientos o modos de actuar que podrían cambiar pero a veces no hay tiempo, ganas o paciencia. Por ejemplo, cuando me quedo con mis sobris, no supone un problema que hagan caso, ya sea por la "novedad" de que están con su tia (no es algo que haga a diario, olalá pudiera) y se quieren portar bien para volver a repetir o porque cuando se ponen de morros, entonces aparece el monstruo de las cosquillas o de las pedorretas, el avioncico o cualquier otra cosa que se me pase por la cabeza pero no es lo mismo tener a los niños un ratico el fin de semana que tenerlos todos los dias a todas horas, la paciencia se puede agotar cuando permanentemente el crio se niega a hacerlo todo.

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    1. Cuando alguien viene a consulta con algo así, que está agotado y que su hijo no obedece en nada, lo primero que pregunto es qué hacen cuando ocurre esto para saber qué hacen y no funciona. Siempre digo que si algo no funciona, hay que cambiar

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  9. Me parece un post de lo más interesante y los adultos nos tendríamos que parar a meditarlo porque estoy de acuerdo que a veces no damos la información que los niños y niñas necesitan para poder comprender qué es lo que han hecho mal y qué se espera de ellos.

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    1. Pues sí, muchas veces nos olvidamos de que a lo mejor ellos no tienen el mismo punto de vista que nosotros y no pueden comprender por qué están haciendo algo mal

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  10. Me gustan mucho tus consejos que comentas en tu blog! Muchas gracias! un abrazo

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  11. Mi bichilla es una cabezona de cuidado. Con 18 meses, el castigo está descartado porque me iba a hacer el mismo caso que a las peticiones normales y de buena voluntad: ninguno. Creo que soy paciente pero cuando me encuentre ante una situación incontrolable ¡no sé qué será de mí y de mis nervios!

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    1. Tranquila mujer que situaciones incontrolables ya seguro que las has vivido en estos 18 meses y has sabido llevarlas con paciencia. Lo que ocurre es que no te has dado cuenta de que eran incontrolables

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  12. Toda la razón. Qué importante es el lenguaje. Totalmente de acuerdo en que poquitas normas es mejor. Cuando las vayan convirtiendo en hábitos ya se pueden sustituir por otras. Tenemos abrasados a los peques muchas veces.

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    1. Lo que dices es muy importante. Las normas de una en una porque si no, no son capaces de asimilarlas todas. Pretender cambiar muchas cosas de golpe solo lleva a la frustración por ambas partes

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  13. Me ha encantado!
    Concuerdo con lo de "pocas normas". A veces paso por una mamá "demasiado permisiva". Pero quizás es porque la sociedad está acostumbrada y considera normal que os niños tengas muchas normas, y muchos No. Yo dejo a mi hija hacer todo lo que quiera, exceptuando aquello que sea dañino ¿lógico!
    Puedo asegurar en estos 3 años, que cuando debo decirle a algo que No, ella puede entenderlo, y lo respeta. Ahora está con el "por qué", lo explicamos y listo. Y creo que es justamente porque desde siempre la ha dejado ser y hacer a su juicio. Creo que crea en ella un estado de seguridad y de confianza en ella y en el resto. Así que cuando le digo que algo no puede hacer, lo entiende.
    Es un trabajo desde que nos bebés. Las primeras "rabietas" a las 18 meses. Y lo mejor fue siempre escucharla, no ignorarla, acompañarla en su frustración, todo el tiempo que fuera necesario.
    ¡Si se puede!

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    1. Yo también tengo el complejo de "madre permisiva o pasota" sobre todo cuando estamos en los columpios o en el parque con otros niños...

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  14. Me ha encantado, muy buenas alternativas, muy respetuosas. De padres así, saldrán niños con empatía, capacidad de dialogar y felices. Me lo apunto todo. Gracias!!

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    1. Muchas gracias por comentar, me alegro que te haya gustado

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  15. Genial el post.
    A mi me ha costado mucho corregir lo de las preguntas tipo ¿Vamos a lavar los dientes? pero a fuerza de recibir no por respuesta acabas cambiando el chip jajaja.
    Me apunto todas las demás sobre todo la de las reglas del juego que seguro que pronto me hará falta.

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    1. Es que esa pregunta es muy difícil de sustituir, la tenemos muy automatizada y cuando están en la etapa del no, es mejor evitarla

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  16. Me han gustado mucho las alternativas que propones... Yo, que siempre fui una persona muy tranquila y en contra de los castigos, ahora que soy madre encuentro que recurro a estas dos cosas con mucha facilidad. Procuro evitarlo, pero es difícil y, sobre todo, con frecuencia es una carencia de recursos por parte de los padres. Me voy a poner tu post en favoritos para releerlo de vez en cuando y recordar que hay otras opciones. Mis hijos seguro que te lo agradecen ;)

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    1. Toda la razón, a veces gritamos porque no sabemos muy bien qué hacer y ya no digo lo de los castigos...me alegro que te haya gustado el post :)

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  17. Muy bien dirigido este artículo, me encantan las alternativas que propones y lo del CIS en el mensaje es clave. En unas charlas de psicología que estuve durante este mes de mayo hacían mucho incapié en el mensaje. Fundamental para entender las consecuencias de ciertas acciones.
    Un abrazo.

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    1. El lenguaje modula nuestro pensamiento y también puede modificar el comportamiento de los demás. Es el arma más poderosa que tenemos y no está de más saber usarla con propiedad

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  18. Esto es definitivamente un constante aprendizaje !! hay tantas cosas que seguimos cometiendo , tenemos que corregir muchas acciones , gracias por todas las propuestas ^.^un super beso y manos a la obra y a por el cambio ^.^

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  19. Muy buena aportación, esta claro que nadie dijo que fuera facil ser mamá, pero la cuestión esta en aprender cada día.

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    2. Cierto, no es fácil pero sí es verdad que a veces nos complicamos las cosas

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  20. Me encantan los consejos que escribis, ya le estoy pasando la entrada a mi cuñada ;) Besos!

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    1. Muchas gracias, me alegró que te guste y gracias por comentar

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