Escoge tus batallas: Aprende a delegar

miércoles, 25 de febrero de 2015

No sé por qué los padres decimos que estamos siempre agotados ¿será por la falta de sueño? ¿por intentar llegar siempre a todo? ¿por discutir con gente sobre la forma de criar a nuestros hijos? ¿por escribir un blog? Ni idea, si alguien lo sabe, por favor que me lo explique...

En serio, ¿de verdad tenemos que llegar siempre a todo? Si ya una persona sin hijos se suele quejar de que no tiene tiempo para hacer todo lo que le gustaría ¿por qué nosotros íbamos a ser diferentes? En todos los blogs de autoayuda sobre madres primerizas que he encontrado hay un consejo que se repite sin excepción: aprende a delegar. Muy  bien, ¿pero eso cómo se hace? ¿Dónde me puedo apuntar a una clase de delegar?


Saber delegar es todo un arte, no vale simplemente con mandar el trabajo que se supone que tienes que hacer tú a otras personas. Eso es fácil. Lo difícil es aceptar que esas personas a lo mejor no hacen el trabajo como a ti te gustaría que se hiciese. Y si el "trabajo" es cuidar de tu hijo, entonces el aceptar una forma de trabajar diferente se complica.

Esto pasa mucho, sobre todo cuando la madre deja al padre al mando por primera vez, o a los abuelos, o a la niñera. "No hay como una madre para cuidar a su hijo" Esta frase ha calado hondo y algunas lo llevamos al extremo. Ejemplos (verídicos):

  • "No llevas bien el ritmo para acunarlo, es más un 3x4 que un 2x4."
  • "Mejor dale un plátano en vez de la pera."
  • "¿Le has puesto un chándal con jersey de punto.?"
  • "¿Por qué le compras ropa?, si no necesita nada..."
  • "Cógelo así, mirando hacia delante, acostado no le gusta nada."
  • "Las lentejas mejor sin patatas, así se pueden congelar."
Seguro que pensando podría acordarme de muchas más. Delegar no es fácil porque tenemos que asumir que delegamos porque no podemos llegar a todo, porque tenemos límites, porque somos personas.

M. pasa mucho tiempo con sus abuelos y hay cosas que no me gustan de ellos como que le paseen en carro, que dirijan su juego y no le dejen estar a su aire en casa, que le compren ropa y juguetes continuamente, que le digan "muy bien" cada vez que se mete un poco de comida en la boca, etc. Como veis, son cosillas que en principio no tienen importancia pero que a mí me molestan. Pero asumo que son ellos los que se encargan de él mientras yo trabajo y que tienen derecho a hacer ciertas cosas a su manera. Si estuviese criticando continuamente todo lo que hacen, aparte de que me mandarían a freír espárragos, yo acabaría más agotada que si me tuviese que encargar yo de M. durante todo el día.

Con J. me pasa algo parecido pero con menos razón, porque él es el padre y tiene derecho a opinar sobre su hijo tanto como yo. Lo mismo ocurre con las tareas de la casa. Ahora que él se encarga de la mayor parte, tengo que asumir que hay cosas que nunca van a estar exactamente como a mí me gustan pero eso no quiere decir que estén mal hechas.

Para saber delegar con éxito lo que hay que establecer son unos mínimos. Es decir, qué es lo fundamental del trabajo que estamos delegando. Por ejemplo, cuando J y yo dejamos a M con alguien lo que queremos es que:
  • No le dejen llorar solo. Si llora, queremos que alguien lo consuele.
  • Que no se le obligue a comer.
  • Que no se le pegue ni se le haga daño.
  • Que no pase frío (ni calor).
  • Que no se le ofrezca nada con azúcar (antes tampoco con sal, pero ahora a partir del año, hemos relajado esa norma).
  • Que no se le fuerce a caminar (antes de que caminase, ahora ya camina solo).


Estos son nuestros principios básicos. Lo demás, son batallas por las que no merece la pena luchar. Si el gorro está mal  puesto, si la ropa no le combina, si lo cogen como a un saco de patatas, si le dan todos los días que lo ven patatas fritas...bueno, no me quedo encantada pero tampoco voy a hacer un drama de todo esto porque no lo considero fundamental. Hay que escoger las batallas por las que merece la pena luchar.

Vosotros ¿Qué mínimos tenéis respecto a la crianza de vuestros hijos?





14 comentarios :

  1. Amén. Aunque te diría que "Las lentejas mejor sin patatas, así se pueden congelar" es un principio básico ;p

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    1. Venga, marujismo, reconoce que a ti te cuesta un poco delegar y aceptar que las cosas no todo el mundo las hace como tú las haces xD (Por pinchar un poco)

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    2. Sobre las lentejas...lo sé, lo sé, pero si a la tercera vez no entra ¿vale la pena la lucha?

      Y bueno, parece que he abierto la caja de los truenos con este post, jajajaja. A mí me cuesta un montón delegar pero desde que M está pululando por el mundo, me estoy haciendo toda una experta

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  2. Yo creo que eso nos pasa a todas pero hay que asumirlo. Para otras personas lo que nosotras hacemos y nos parece perfecto puede ser un mojón. Yo, a los abuelos, les doy más las gracias que me quejo, aunque sea interiormente si bien, como a ti, me pasa que hay cosas que no me gusta y también intento, sutilmente y procurando no ofender, establecer qué cosas no me pateen buenas para el niño: muerte a la sal y al azúcar (la sal ya mismo no, como vosotros), cuando se come se come (no se juega con él ni se le dan juguetes), que coma la cantidad que quiera y que se le hable con cuidado (tipo "ay, TONTO que ...." Noooo)
    Yo creo que somos unas histéricas con razón jajajaj. Lo mejor es mirar para otro lado

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    1. Yo hay cosas que directamente ignoro porque si no, estaría todo el día protestando (bueno, todo no, pero casi) y no vale la pena. Al fin y al cabo, tampoco soy perfecta y los niños se adaptan genial a diferentes contextos y normas

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  3. Yo soy nefasta delegando porque estoy acostumbrada a cargármelo todo a la espalda y solucionármelo yo solita. Pero ojo, que el papá de mi bichilla tampoco me lo pone fácil. Que él es muy de decir: "tú tranquila, dúchate sin prisas que ya me ocupo yo de la merienda y de la niña" y cuando algo del baño tengo toda la encimera llena de zumo de frutas, las peladuras por ahí tiradas,el fregadero atascado de pulpa, el suelo de la cocina irreconocible. Y sí, la niña ha merendado pero ¿y el resto del trabajo que conlleva la merienda? Pues como con esto, con todo. Y no me considero exigente, ni relimpia, pero es que así no hay forma de delegar. Prefiero hacerlo todo yo que mancho menos. ¡Me estoy convirtiendo en mi madre!

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    1. jajajaja, me suena esta situación. A mí al principio me pasaba igual, cuando J hace la cena (o la comida), parece que ha ha pasado el caballo de Atila por la cocina pero, como él ahora se encarga de limpiar la cocina, pues ya no me desmayo al ver el Cristo que monta para freír unos huevos.

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  4. Amén hermana. A todos se nos da mal, porque todos creemos que lo hacemos mejor que nadie y nos cuesta que no se hagan las cosas como nos gusta. Y con los niños más aún. Yo sé que a veces soy una petarda auténtica, tanto con Pedro como con mis padres. Pero como en vuestro caso, Mopito ha pasado mucho tiempo con sus abuelos e intento respetar sus decisiones, dentro de unos límites. La ropa me da igual (eso creo que le importa más a mi madre), hay otras cosas que me importan y que me muerdo la lengua (el "muy bien" cuando come, o por ejemplo, al principio, cuando el niño empezó a comer, mi madre no estaba a gusto dándole de comer trozos y yo no quería obligarla, así que ella le daba purés y papillas... Obviamente eso tuvo sus consecuencias, pero nada que no haya podido enderezarse a la larga) y otras por las que no paso.

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    1. Sí, por suerte, lo niños no se "estropean" tan fácilmente, si no, nos hubiéramos extinguido hace mucho tiempo ya

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  5. Nosotros vivimos muy lejos de la familia. Así que cuando vamos a verla o vienen ellos me tengo que morder la lengua muchas veces. Aún así hay cosas que no permitimos, pero también entendemos que con lo poquito que lo ven se "pasen". Cuando crezca un poco los manejará como quiera Pd. " Delegar"? Eso qué es? Jejeje

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    1. Si se ven poco además es normal que se "permitan" más cosas, yo creo que mientras se cumplan unos mínimos, hay que dejar cierta libertad de maniobra

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  6. Me ha encantado lo del mal ritmo al acunarlo, jajaja. Yo mas o menos los mismos mínimos que tu, aunque no mantuve el de no ayudarlo a caminar porque me pillo en una de las visitas (también estoy fuera) y en estado de agotamiento máximo (viajamos sin papi y tenia una mamitis espectacular), tanto que cuando por fin consiguió estar feliz sin estar pegado a mi lo acepte a costa de dejar que lo ayudaran a andar... luego meses de ayuda porque después de que lo probara a ver quien le decía que no...

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    1. Buf, yo lo de no ayudarlo sí lo seguimos a rajatabla porque no queríamos partirnos la espalda, además que pensamos que es lo mejor para él, para no forzarle la musculatura ni nada

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    2. Ya, yo en mi caso lo considero una de las meteduras de pata de mamá primeriza, de esas que piensas "bueno, no será para tanto si siempre se ha hecho así". Con el segundo (si hay) no tengo intenciones de repetir en ese aspecto (y en tantos otros...). Vamos, que en este aspecto tuve esto de lo que ya hablaste en otro post, ¿disonancia cognitiva? De hecho siempre que alguien lo menciona empiezo a justificarme, jajaja. Porque en el fondo sabía que no tenía que haberlo permitido.

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