Visita al pediatra: 12 meses

viernes, 19 de diciembre de 2014

La semana pasada tuvimos por fin la visita de revisión del año. Digo por fin porque estaba deseando quitármela de encima, por el tema vacunas (dos banderillas que le cayeron) y por el tema interrogatorio sobre la alimentación de nuestro vástago.

M por el momento entra contento a la consulta pero a medida que pasa el tiempo se va poniendo cada vez más nervioso, no le gusta que le pesen ni que le midan. Y por encima la enfermera que nos ha tocado en (des)gracia es más seca que el palo de una escoba, no sonríe ni hace una mueca graciosa ni nos ofrece los juguetes que tiene en la consulta para poder entretener a M (de hecho, esta vez ya los cogí yo sin permiso). En las primeras revisiones pensaba que eran todas así, hasta que llegó el verano, y vino una sustituta que era todo amor. Una pena que se marchara.


De peso, altura y cabeza M progresa adecuadamente "en su línea de percentil." Por primera vez, J se atrevió a preguntar ¿y cuál es "su línea de percentil"? Nos llevaban diciendo lo mismo desde que nació, la verdad es que no nos preocupaba mucho pero fastidia tanto misterio por su parte. El caso es que su línea de percentil es la 50 en cabeza y talla y 25 en peso. Es decir, un tío delgado pero sano. 

Luego vino la charla sobre la alimentación "¿Sigue con lactancia materna? ¿toma puré o YA le dais trozos? ¿Lácteos toma? ¿y pescado? ¿y qué frutas toma? etc, etc. Antes decíamos la verdad: que no toma purés, que le vamos dando la comida en trozos y que su orden de alimentos nos lo pasamos por el forro porque no están basados en nada, de hecho cambian de un centro de salud a otro. Resultado: varios minutos más de consulta discutiendo con la enfermera, tiempo perdido inútilmente. Así que esta vez optamos por una estrategia diferente: mentir como bellacos. 

A todo le dijimos que sí. Estas fueron más o menos sus instrucciones (mis pensamientos en paréntesis): "pues ya podéis empezar a darle clara de huevo, pero poco a poco (si tú lo vieras zamparse los huevos cocidos sin pestañear) y legumbres también, conviene que tome a diario, pero chafadas, nada de enteras (hace un mes las legumbres eran malísimas y ahora tienen que ser a diario) y la fruta, toma sólo plátano, naranja, pera y manzana ¿verdad? bueno, pues ya podéis darle melón y sandía (¿en pleno diciembre, melón y sandía? Juas) y uva BLANCA sin piel ni pepita (¿qué le pasará a la morada?), por el momento vamos a retrasar la introducción de la fruta de hueso (ésta no se acuerda de que le dijimos que durante el verano se hinchó a nectarinas y melocotones). Además le podéis dar pan y galletas, (¿qué obsesión hay con que los bebés tomen galletas? Parece la base de su pirámide alimenticia) y también queso fresco de Burgos y yogures (buf, ya probamos y pasa mil de los lácteos que no sean de mi cosecha).

Creo que después de esto, estamos preparados para una partida de Póker de alto nivel.


Tras 20 minutos de espera con M en pelotas y en brazos, jugando al "por favor no te nos mees encima", el pediatra se digna a aparecer y pregunta lo de siempre ¿qué tal come? Bieeeeen.
Luego, lo de siempre: tocamiento de la fontanela,  linternita a los ojos, masaje en los huevecillos y rotación de las caderas. Listo.

Al final preguntó si caminaba: Ahí ya no mentimos, no era necesario ¿no? Pues nos equivocamos. Le dijimos: se pone de pie solo y camina genial apoyado en los muebles. Pues parece ser que no le bastó esa información porque insistió ¿pero camina si lo agarráis de la mano? Como ya expliqué en este post, nosotros no hacemos eso, así que le dijimos: No hacemos eso, pero supongo que si lo hiciéramos, caminaría. Nos miró como si fuéramos marcianos, nos insistió una vez más en si caminaba o no y ahí ya pillamos el truco: dijimos, sí, camina de la mano.

Y para rematar la faena, tocaron vacunas, dos banderillas, una en cada pierna.
Una en principio no le va a dar reacción porque ya es la tercera vez que se la ponen pero nos dijeron que la otra igual sí, porque es una vacuna de "organismos vivos" y suele dar fiebre al cabo de 7 días de haberla puesto…por ahora todo va bien, espero que tengamos suerte y nos libremos de ello.

5 comentarios :

  1. Pues sí, me sé la estrategia de memoria. Bueno, nuestra pediatra es maja, pero ¿para qué discutir? A todo que sí y punto... Mopito empezó a gatear como tres semanas antes de la visita famosa y hasta ese momento estábamos nosotros haciéndonos cruces con la lectura de cartilla que nos iba a dar la pediatra. Pero menos mal que se espabiló de cara al examen, así que en la consulta la pediatra que nos había recomendado "gimnasia" en la visita de los seis nos decía "¿veis qué bien le ha ido?". Me sorprende que no os dijeran el percentil antes, la verdad. Yo tengo un librito con unas gráficas en las que están registrados todos los vaivenes.
    Y mi pichón tuvo fiebre justo a los siete días, así que te voy avisando. Besotes!

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    1. Jajaja, a mí la verdad es que me cuesta mentirles por lo absurdo de la situación. Deberíamos poder decir la verdad sin sentirnos juzgados o sin que nos echen la bronca, pero en fin...seguimos cruzando los dedos para la fiebre. Por ahora nada de nada pero aún quedan 3 días hasta que pase el peligro

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  2. Yo tengo que ir ahora a los 24 meses a pesar al tercero porque va mal de peso. No entiendo muy bien para qué, si come como una lima, no sé que quiere que haga para que engorde, pero bueno, iremos a pesarle.
    Ya con el tercero, vas a la pediatra, le dices a todo que sí, y luego hago lo que me parece. La manera de introducir la alimentación ha cambiado de un hijo a otro, y al final, estoy pasando de todo. A Ia primera, era obligatorio la fruta a los 4 meses, la segunda opcional y con el tercero, nada hasta los 6 meses.
    Con pasar de la lecha de fórmula a la de vaca, con la primera para el año, con la segunda a los 18 meses y con el tercero a los 24 meses. ¿cómo me voy a fiar si cada dos años cambian de opinión?

    Y la vacuna, ami peque también le dió fiebre a los 7 días, es bastante habitual.

    Un beso

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    1. Si tienes un cuarto, te dirán que lactancia exclusiva hasta los 8 por seguir la tendencia. Yo he llegado a la conclusión de que las normas de alimentación, cuantas menos sean, mejor

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    2. Un cuarto, como que no. Con tres tengo suficiente, jejejejjee
      Pero sí, si ahora tuviese otro, seguro que me vuelven a cambiar algo.
      Un beso

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