Libro: Moverse en libertad (Emmi Pikler)

lunes, 15 de diciembre de 2014

Emmi Pikler fue una médica que, a mediados del siglo pasado, tomó la dirección de una casa-cuna en Budapest. Allí desarrolló una labor de acogida de niños y bebés que todavía hoy continúa en el Instituto Pikler. Esta doctora creía que los bebés eran seres activos, con iniciativa propia y competentes dentro de sus posibilidades (toda una revolucionaria, tened en cuenta que estamos hablando de 1946). Además estaba convencida de que a los niños no había que enseñarles a sentarse ni a caminar. Pensaba que, si se le proporcionaban el ambiente adecuado, los niños acabarían caminando por sí solos.


El libro Moverse en libertad trata precisamente de esto, de una investigación realizada a lo largo de varios años en los que la autora muestra que, si se deja al bebé completa libertad para moverse (ropa cómoda, espacio suficiente y ausencia de entrenamiento por parte del adulto), el desarrollo motor se produce de modo espontáneo. Es decir, todos los niños acababan caminando al mismo tiempo (en promedio) que los otros niños a los que se le había "enseñado." ¿Curioso, no os parece?
Este libro me lo prestaron cuando M tenía 3 meses. Hasta entonces había estado prácticamente el 80% de su vida en brazos o en el fular (que para el caso es lo mismo), un 15% tumbado en la cama y un 5% en una hamaquita que nos habían prestado y en la que no aguantaba más de cinco minutos seguidos. Por supuesto, estos porcentajes son absolutamente imaginarios, pero vamos, que yo creo que se aproximan bastante a lo que fueron los tres primeros meses de M.


El libro en sí es un poco tostón denso, al fin y al cabo no deja de ser un estudio de investigación con mucho análisis de datos pero las conclusiones y las hipótesis en la que se basa me parecieron muy interesantes. Además, sus ideas encajaban perfectamente en mi filosofía de madre vaga: intervenir lo menos posible.

Así que a partir de los 3 meses M fue al suelo (con una alfombra debajo, claro). La primera vez que lo puse aluciné, estuvo 20 minutos de reloj despierto y sin protestar
, simplemente mirando lo que había alrededor y moviendo sus piernas y sus manos. 20 minutos de tranquilidad. Alucina, vecina. El método (o no-método, más bien) me convenció para siempre.

Hoy en día, los tacatás están desaconsejados pero todavía se interviene mucho en el movimiento de los bebés. Tres ejemplos claros: El ponerlos boca abajo cuando todavía no saben dar la vuelta, el sentarlos y ponerles cojines a los lados para que no caigan y el de cogerles con las manos y comenzar a caminar con ellos. Nosotros no hicimos nada de eso, salvo por una excepción: cuando lo sentábamos en la trona para comer. Hasta los 8 meses M no se sentó solo* así que en la trona procurábamos ponerlo poco tiempo y que su espalda estuviese apoyada, que no la forzase. Fueron los únicos momentos de intervención que hicimos. Luego, siempre en el suelo o en brazos.

Otro punto interesante del libro es que descubrieron que los niños, al dejarles libertad para moverse, realizan movimientos intermediarios que otros niños no hacen, como girar teniendo la cabeza como eje,  rodar, gatear hacia atrás, etc. Al final del libro aparecen una serie de dibujos con todos los movimientos de los bebés que detectaron durante la investigación. M se pasó un par de meses gateando hacia atrás, era bastante divertido de ver.

La investigación de Pikler también refleja que a los niños que se les ha permitido moverse libremente, muestran una gran seguridad en sus movimientos y son muy prudentes. En nuestro caso esto se cumple a la perfección, no hay más que ver el cuidado con el que se agacha o cuando camina sobre cojines.

Ahora mismo M todavía no camina solo, pero gatea a la velocidad del rayo, se levanta a la mínima que encuentra y anda apoyado a los muebles. Se agacha, rueda, etc y todo sin que tuviéramos que hacer nada específico, simplemente acompañándolo.

Desde aquí os animo a hacer la prueba, poned a vuestros bebés en el suelo, boca arriba, jugad con ellos desde ahí (muy importante, no vale dejarlo en el suelo y largarse), ponedles juguetes cerca, ya veréis que cambio. Descubriréis que el suelo es mejor que la mejor de las hamacas.



*Según el libro, sentarse solo se refiere a que el bebé pasa de la posición tumbado a la de sentado por sí mismo. Que un adulto lo coloque sentado y se mantenga así no es sentarse solo, es sentarse con ayuda.


¿Quieres mejorar tus relaciones familiares?
Suscríbete y consigue gratis la guía donde explico mi método para encontrar soluciones a los problemas de crianza.

8 comentarios :

  1. Uys, mi experiencia ha sido muyyy distinta. Mopito tuvo un lapsus de varios meses (en los que se suponía que debía empezar a gatear) en los que no hizo casi avances y es más, retrocedió un poco. De hecho, él ya sabía darse la vuelta desde los cuatro meses, pero no sabemos qué pasó que se colapsó y lo pasaba fatal tumbado en el suelo y dejó de hacer todos estos movimientos. Así que nosotros sí le hemos sentado (él ya se sostenía y pedía sentarse y se lo pasaba bien). También lo hemos cogido de la mano para caminar y para levantarse, etc., aunque nos advirtieron que era mejor no intervenir. Pero qué quieres que te diga, a mi no me sale negarle la mano a mi hijo si él me la pide. Yo creo que este tipo de acciones pueden funcionar para ciertos niños, pero de todas maneras los estudios sobre el comportamiento de los bebés cuando se desarrolla en instituciones especiales (como un orfanato) hay que valorarlos con cuidado a la hora de traspasarlo a un ambiente doméstico. Para mí, si te digo la verdad, este lema de "no intervenir, no ayudar al niño", etc., me parece bien si se vive con naturalidad y de una manera positiva en la familia, pero en mi caso cuando me lo decían lo he sentido como cuando me recomendaban eso de dejar llorar al niño para que se acostumbre, etc.
    En fin, que creo que no es un método que pueda generalizarse fácilmente.
    Besotes!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, claro por supuesto que lo primero es la intuición maternal y no hacer lo contrario de lo que uno siente.
      Efectivamente, el estudio está hecho en una institución y no es lo mismo que en una casa. Nosotros tampoco lo seguimos al pie de la letra porque no nos salía: lo cogíamos en brazos y lo poníamos en posición vertical, lo sentábamos con nosotros (siempre con la espalda apoyada). En el estudio siempre cogían a los niños en posición tumbados, esto ya nos parecía excesivo y no lo hicimos.
      Lo que sí descubrimos es que no le molaba nada la hamaca y en cambio en el suelo era feliz.
      Yo viví lo contrario que tú, a mí me dijeron que había que "enseñarle" a caminar, que hay que ir de la mano agachado con él y yo eso era lo que no veía natural (aparte de un dolor de espalda que iba a tener). Más que el "no ayudar" creo que la clave es observar mucho a tu hijo y no impedir que haga las cosas por sí mismo, pero sí ayudar siempre, siempre que lo pida. Yo lo ayudaba cuando, por ejemplo, se daba la vuelta hacia abajo pero no sabía volver hacia arriba o cuando se metía debajo del sofá por ir hacia atrás.

      Eliminar
  2. Muy de acuerdo! Me encanta tu portada, es chulísima!! No te animas a hacerte alguna red social?? Ayuda mucho con la difusión. Un besazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias! Respecto a lo de las redes sociales, estoy en ello, jejeje.

      Eliminar
  3. Muy interesante el post. Yo también soy de filosofía madre-vaga, digo no intervencionista. Jajaja. El sentido común me dice que los niños se van desarrollando. Si no, ¿qué pasaría con niños a los que, por determinada situación, nadie "menea"? Mi cuñada confirmó mi idea al decirme que a mi sobri mayor le "puso" a andar y a la peque no y ambos anduvieron a la misma edad, a los 15 meses, en el caso de la pequeña sin que se tuvieran que partir la espalda sus padres. A nuestro churumbel tardamos en pasarle a la silla porque no se sentaba pero es que ya no cabía en el capazo. Y, por lo que he leído, sigue sin hacerlo ya que se mantiene sentado sin apoyo pero no se sienta por si mismo. Pero es la posición en la que le gusta estar.
    A ver cómo va evolucionando porque va a cumplir 10 meses y poca prisa tiene. Jejeje. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Sí, al final la conclusión que yo he sacado del libro es esa, que hagas los hagas, ellos van a empezar a caminar cuando les dé la gana. Lo único que necesitan es suelo y mucho espacio para moverse. Aunque nosotros estamos deseando que empiece a caminar porque con todas las calles mojadas, no lo podemos dejar gatear como en verano y es un lío.

      Eliminar
  4. Hola! Gracias por tu escrito, me ha parecido muy interesante. Te quería hacer una consulta. Mi bebe tiene un año recién cumplido. Hemos intentado no "forzarle" nunca, no ha usado andador, correpasillos ni nada del estilo. Gateó desde los seis meses, desde los once meses nos pide la mano para andar a nuestro lado. Si no se la damos se enfada, porque no quiere gatear, prefiere andar. Estamos haciendolo mal? Es como un apoyo. Gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. M desde que empezó a gatear quiso levantarse. Lo hacía apoyándose en muebles, personas, etc. pero nunca le dimos las mano. A veces lo que ocurre es que quieren ponerse a nuestra altura y si vosotros estáis de pie o en el sofá, ellos quieren imitaros. Una enfermera experta en esto del movimiento libre me comentó una vez que cuando eso ocurre, lo mejor es que los adultos nos bajemos a la altura del niño: es decir, pasar más tiempo en el suelo. Otra cosa que puedes probar es la de "convertirte en mueble", es decir, le das la mano pero no caminas con él que sea él el que lleve la iniciativa del movimiento.
      Por cierto, no creo que lo estés haciendo mal, estás siguiendo al niño, dándole algo que te pide. Cada niño es un mundo.

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...