El bebé y los antibióticos

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Hace tiempo que tenía pensado escribir sobre esto, pero entre unas cosas y otras se me fue pasando el tiempo.

El caso es que en la revisión de los 8 meses, nos dijeron que M había subido poco de peso y nos mandaron volver a los 9. Como a los 9 tampoco había engordado casi nada, le hicieron unos análisis de sangre y de orina (de como recogerle la orina a un bebé da para otro post). Cuando fuimos a por los resultados, vieron que M tenía una infección de orina.

Sí, una infección de orina y él tan pancho, sin fiebre, sin dolores y sin nada. El único síntoma es que se había estancado en el peso. Así que nos tocaba una semanita de antibióticos cada 8 horas. Lo primero que pensé fue, "madremía el cabreo que se va a coger cuando tengamos que despertarlo…"


Ilusa de mí, eso fue el menor de los males.

Vamos a ver, señores de las farmacéuticas ¿en qué cabeza cabe fabricar un antibiótico para niños que sepa a azufre del infierno? ¿Tanto cuesta ponerle sabor a fresa/melón/naranja/limón? Si con el Frenadol podéis hacerlo, ¿por qué no con esto? Por no hablar de la consistencia, así como pastosilla para que sea más difícil de tragar y más fácil de escupir. Os habéis lucido.

Como habéis podido imaginar, nos costó Dios y ayuda el que tomara algo de la medicación (la dosis completa renunciamos a ella en el tercer intento). Aquí dejo constancia de lo que intentamos. ¿Qué se necesita para darle antibióticos a un bebé?

La jeringuilla

La cuchara ni la contemplamos en la ecuación. Si darle una cucharada de lentejas ya es complicado (de hecho no lo hacemos), no me quiero ni imaginar lo que sería con un poco de antibiótico.
El biberón también quedó descartado (probamos una vez y no tomó nada de nada) y como chupete no usa, nos quedamos con la jeringuilla.
La jeringuilla es práctica, puedes medir la dosis que necesitas y puedes ir dándole la dosis poco a poco.

La jeringuilla, nuestra mejor amiga por 8 días

El método

Teníamos que estar dos personas, uno abrazando a M para que no se moviera y el otro jeringuilla en mano poniendo cara de ¡uy qué rico! (no coló ni una vez).
La mejor forma de introducir la jeringuilla es de lado, es decir apuntando a la mejilla del bebé. De esta forma, evitamos el reflejo de arcada y el antibiótico le va resbalando por la boca.
A la quinta vez que tuvimos que repetir M ya se sabía la historia y se negaba a abrir la boca, no lloraba ni nada, solo cerraba la boca como si le fuese la vida en ello. Para poder abrírsela, optamos por dos sistemas: taparle la nariz (muy cruel) y cogerle de las mejillas para que pusiese "morritos" o "boca de pez" (no sé si me explico) y abrirle un hueco para poder meter la jeringuilla. Aquí sus 6 dientes no ayudaban nada.

Los distractores

La tele fue nuestra aliada esos días. Por lo menos lo mantenía distraído el tiempo suficiente para la primera incursión, y luego para desviar su atención y que no montara en cólera.
Al terminar, muchos mimos y abrazos y alguna que otra disculpa. Pobrecito qué mal lo pasó pero nosotros casi que peor.

Cuando volvimos al pediatra a por los resultados del segundo análisis, estábamos temblando. Aquella semana con medicación se nos había hecho eterna y no queríamos una segunda tanda. Afortunadamente y para nuestra sorpresa, la infección había desaparecido. Parece ser que al final si conseguimos meterle algo de antibiótico en el cuerpo. O tal vez la infección se había ido por sí misma. Vete a saber.
Si alguien sabe de un sistema mejor, por favor que se pronuncie.



6 comentarios :

  1. En primer lugar, me he partido de risa. Lo siento mucho y te lo digo porque sabes que es desde el cariño, pero me ha recordado a cuando tuve que ponerle a mi gata antibióticos en el oído. A ella la envolvía con una toalla y la agarraba entre las piernas... daba una penita inmensa.

    Lo segundo que quería decirte (seguro que ya lo sabes, lo has mirado, etc., pero te lo digo aun así) es que, aunque en bebés no tengo ni zorra, sí que estoy leyendo últimamente mucho sobre antibióticos y flora intestinal, que se queda hecha una lástima después. Así que no sé si hay algo que le podáis dar a M. para que se le repoble después de la tanda, porque según todos los paleo frikis es super ultra mega importante para TODO tener una flora intestinal sana.

    Besitos!! Y me alegro de que M. esté bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja, pues ya me hubiera gustado a mí poder darle el antibiótico por la oreja, que esas no se cierran como la boca!.
      Respecto a tus amigos paleo frikis diles que pueden dormir tranquilos que con los lingotazos de teta que se mete el tío entre pecho y espalda, su flora intestinal está a salvo.
      Besos!

      Eliminar
  2. Nosotros en eso siempre hemos tenido un mogollón de suerte porque a la peque le encanta tomar medicinas.
    No se si a la larga será bueno (confieso que me asusta un poco) pero nos ha venido genial porque como tuvo reflujo le tuvimos que dar medicación desde muy chiquitina.
    Cuando lo pasamos muy mal fue la primera vez que le tuvimos que dar Ventolín con cárama, al verla se asustó y lloraba como si la fuesen a matar, pero una vez que vio como iba el tema y que no hacía dañó ya la agarraba ella y todo.
    Eso sí, luego intentas quitarle una tirita y menudas que monta jajaja.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí de pequeña me gustaba las medicinas pero no sé si de bebé me pasaba lo mismo...

      Eliminar
  3. Ufff árdua tarea... Nosotros nos pasamos casi todo el invierno dándole si no era una cosa, era otra, así que creo que ya tenemos un máster jejeje. Lo que mejor nos resultaba era darle el chupete o bibe para que abriera la boca y para dentro la jeringuilla!!
    Qué maldad tenemos jajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nosotros intentamos con biberón y nada, chupete no quería así que tampoco. Al final no quedó más remedio que cogerle de los mofletes y meterle la jeringuilla, pobrecito!

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...