Las sobremesas

viernes, 31 de octubre de 2014


Las sobremesas ya no son lo que eran. Tirarse en el sofá, coger un poco de chocolate, encender la tele y desconectar el cerebro son actividades no aptas para nosotros desde hace unos meses. 

Al principio hacíamos un sucedáneo donde M. se dormía encima de mí casi nada más terminar de comer y yo podía sestear también. Me dormía un rato, luego despertaba y ponía una serie. M. ni se inmutaba. A veces podía ver hasta dos o tres capítulos seguidos sin cargo de conciencia (para algo estaba de baja). El tío era un campeón de la siesta después de comer y yo encantada de la vida.




Pero a los 8 meses se me acabó el chollo: comenzó a gatear, a intentar ponerse de pie y a dormir dos siestas diarias en vez de las cuatro con las que nos deleitaba antes. Resultado: después de comer casi nunca tiene sueño, lo que más le apetece es jugar durante una hora o dos. 

Lo que más echo de menos de las sobremesas AM es la desconexión cerebral, sin ella, suelo llegar a la noche como un despojo humano. Intento hacerla cuando M. se duerme pero no es lo mismo. La digestión está hecha y ya no apetece ver al tele. Ya no mola tanto ese descanso. El cuerpo me pide descansar después de comer, no después de después de comer. Aparte del hecho de que ahora tengo que irme a trabajar. Así que de desconectar nanai de la China.

A pesar de todo, las sobremesas han cambiado pero no todo es para peor. En vez de la tele miramos como juega M. como se ríe, como se levanta a mirar por la ventana, como se concentra para averiguar para qué sirve el mando a distancia, etc. Los fines de semana son mejores porque hay momentos en los que jugamos los tres juntos a pasarnos la pelota, a hacernos cosquillas o a achucharnos. En las sobremesas ahora siempre reímos, nos ponemos de buen humor, aunque  estemos agotados. Mucho más entretenido que las noticias. La vida sin tele también mola.

En fin, como decía mi abuela, esto es tiempo contado y en seguida podremos volver a las desconexiones cerebrales a la hora adecuada. Mientras tanto, a descansar cuando se pueda y a disfrutar lo máximo posible.



6 comentarios :

  1. Ayyyy parece que lo haya escrito yo! Yo también solía sentarme con algo dulce a reposar la comida y luego ya con las pilas recargadas a hacer cosas X la tarde. Ahora después de comer es empezar a jugar o intentar y fracasar siestas. El.día que se duerme siesta caemos en el.sofá profundamente. Menos mal que se duerme pronto y X lo menos tenemos la.sobremesa de la cena relajada! Bss

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    1. Pues sí, nosotros también nos tenemos que consolar con tener un par de horas por la noche. Y no me quejo, que muchos no tienen ni eso, jejeje. Bss

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  2. Yo de vez en cuando en fin de semana si todo va bien y nos hemos levantado sobre las 9 tengo la suerte de que se eche dos horas de siesta...a ver en unos meses..

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    1. Ays, yo no pierdo la esperanza. Si no es en unos meses, en unos años seguro que podremos volver a hacer la digestión como manda la ley, jejeje

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  3. Nosotros ahora tenemos suerte porque inmediatamente después de comer El Santo ha cogido el maravilloso hábito de echarse siestas de 2-3 horas. Es maravilloso. El día que es menos me quejo y todo. Ja,ja,ja. Pero antes NUNCA dormía de día. NADA. Terrible.
    Tienes toda la razón, ya habrá tiempo, aunque quede mucho aún. Ja,ja,ja. Yo siempre digo que ya tendré tiempo de dormir cuando me muera. Je,je,je

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    1. ¡Qué suerte! M ahora hace la siesta del carnero: duermo ahora y como luego así que después de comer está a tope de energía, jejeje

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