Cómo sobrevivir a la llegada del primer bebé

domingo, 5 de octubre de 2014

¿Por qué todo el mundo habla de lo duro que es criar a un recién nacido? Hay miles de artículos en Internet y cientos de libros publicados sobre el esfuerzo que supone tener un hijo. Ahora bien, casi todos tienen algo en común: hablan siempre del PRIMER hijo. Los artículos que hacen referencia al segundo suelen tratar sobre la relación entre los hermanos pero no sobre el "esfuerzo" de los padres.

Un recién nacido es un recién nacido, sea el primero o el quinto en llegar. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto?

La primera razón es la falta de información: Con una tasa de natalidad rozando el límite inferior la probabilidad de que una mujer pueda ver un recién nacido que no sea el suyo es pequeña. Antes de que M. se adueñara de mi útero, yo no había visto un recién nacido en mi vida. Tenía en la cabeza la imagen de película de que un recién nacido se pasa el día durmiendo, come un ratito y mientras, la madre disfruta de su baja feliz y contenta. Cuánto daño ha hecho Hoollywood. 

Ahora bien, a falta de información "en vivo y en directo" están internet y los libros. Si quieres información, la puedes conseguir. Yo misma me empapé de libros sobre crianza, entraba en foros, páginas web, etc. Me sabía la teoría a la perfección. Y aún así me costó. 

La segunda razón y la más importante es el cambio que provoca en tu vida la llegada de ese primer bebé. Todos los roles que tenías antes (hija, novia, hermana, trabajadora, esposa, etc.) desaparecen y el rol de mamá ocupa las 24 horas del día. Aquí está la desesperación: los días se te hacen largos (en realidad, son más largos que de costumbre porque duermes menos) y monótonos. Pasaría con cualquier otro rol: imagínate que lo único que haces en tu vida es trabajar, incluidos fines de semana ¿verdad que acabarías hasta el gorro? Pues esto es lo mismo. 

Lo ideal sería que nos convirtiésemos en mamás poquito a poco, un día un par de horas, al día siguiente media horita más y así. Pero no, el rol de madre te absorbe de un día para otro. Pasas de 0 a 100 en un segundo. Esto asusta, y mucho. Es como pasar de estar en el paro a ser dirigente de una multinacional.

El primer mes fue para mí el más duro, yo lo llamo "el mes que me convertí en vaca". M. no cogía bien el pecho y sus tomas duraban, como mínimo, 90 minutos. Si comía unas 10 veces al día, echad cuentas del tiempo que me pasaba con la teta fuera. Para no desesperarme, iba contando los días que faltaba para que pasase el mes. 

Por suerte, yo pude contar con la ayuda de J. durante todo ese período vacuno así que no tuve que sumar al rol recién estrenado de mamá, los otros que ya tenía por lo que me pude dedicar 100% a ser vaca. De todas formas, Cuando solo tienes un rol en tu vida, corres el peligro de sufrir a nivel psicológico. No sólo es una cosa de madres primerizas, también ocurre con los cuidadores de enfermos crónicos, por ejemplo.

Para sobrevivir con un poco de cordura a la llegada del primer bebé lo fundamental es agarrarse a la idea de temporalidad del momento: "esta etapa pasará" es el mantra a seguir. El primer mes del primer hijo es un mes, pero se te hace eterno. Lo mejor que puede hacer uno ante el desbordamiento de los primeros momentos es pensar que se pasará, e ir sobreviviendo esos 30 días como una buenamente pueda. A partir del primer mes, como mucho a partir del segundo, ya empiezas a estar adaptada y tu rol de mamá irá dejando espacio, poco a poco, a los roles que habías abandonado. En caso de no ser así, deberías mirar qué puede estar pasando para que sigas desbordada y pedir ayuda si lo crees necesario.

Ahora pensad, ¿por qué se suele hablar menos del segundo hijo? Porque una madre que va a tener el segundo ya sabe lo que hay, y aunque es verdad que no es lo mismo dos que uno, el descalabro en su vida es mucho menor. Puede que a nivel físico el esfuerzo sea mayor pero no es así a nivel emocional.
Por eso cuesta menos.

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2 comentarios :

  1. ¡Y un huevo de pato que el segundo cuesta menos! Es mucho más duro, aunque ya sepas lo que hay. El trabajo se multiplica y hay menos tiempo para descansar, por eso se habla mucho menos del tema y se le da menos importancia a los pequeños detalles... ¡Porque falta tiempo! Y eso, emocionalmente, también machaca

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    1. ¿Sí? Pues con todas las madres con las que he hablado lo que me decían era que sí, que con el segundo era más cansado todo pero el impacto emocional era mucho menor y por eso se llevaba mejor.

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