BLW: El enfoque paterno

lunes, 6 de octubre de 2014

Hola. Soy J. Me presento como padre asalariado y quería hablar de BLW, desde una perspectiva diferente.

Con el BLW tus comidas y las del bebé coinciden y esto implica ciertas cuestiones:

Hay que comer rápido
M. tiene bastante paciencia en general y como aprendió desde siempre que el hecho de comer se parecía más a un juego que a una obligación, se lo pasa en grande, pero bien es cierto que cuando se agota, lo expresa, y es fácil que te pille en medio de un bocado. El margen que te suele dar: dos bocados más… el segundo ya de pie y quitándole los baberos (M. tiene dos, claro...) He de decir, sin embargo, que a menudo la comida ha sido como una especie de liberación o descanso, porque M. se mantenía entretenido.

M. come sin sal
O sea que tienes que añadir la sal después de cocinar. La organización de C. ha permitido que nunca echásemos sal a toda la comida antes de apartar la comida de M. Otra opción que hacen unos amigos es adaptarse a comer sin sal. Incluso nos cuentan que no le apartan plato, es decir, el bebé come directamente del plato de uno de los padres.
Fuera de casa, nos saltamos esta norma, aunque tampoco es que comamos tan a menudo en bares (…no llegamos al extremo de darle patatas de bolsa, claro…).

La planificación de las comidas
No existe una gran planificación, bueno, o mejor dicho, la planificación alimenticia es la misma que teníamos antes de M. Esto claro, para bien y para mal… Creo que, M. se ha cansado ya del tomate, que fue muy recurrente esos días que habíamos tomado una tapa por ahí, o que simplemente queríamos cenar embutido (en parte por no cocinar, claro…).

El terraceo
M. entiende que si le sientan frente a una mesa, todo lo que hay sobre ella es para comer. Pudo ser el fin del terraceo, o terraceo sólo cuando M. estuviera durmiendo, pero no, para esto también hay solución: se le puede llegar a dar algo si cuadran las cosas (…es una gran suerte que el pan sea un elemento tan importante en las tapas…).
Como anécdota recordaré con gusto aquella mañana de sábado en la que C. trabajaba o tenía que hacer algo, y bajé con M. a desayunar al bar de abajo. En perfecta sintonía M. se comió el churro que ponen de cortesía en el tiempo adecuado para que yo disfrutara del café… ¡grande M., te la guardo!... si me hubieras dejado leer el periódico, un 10.

M. deja todo hecho un cristo

Aparece entonces la bayeta “limpia”, que limpia la trona y el hule, y se debe diferenciar de la bayeta “sucia” que es la bayeta que te viene de serie en la cocina. Después entra en escena la escoba, que recoge desperdicios un tanto húmedos, por lo que queda un poco en evidencia (…nosotros utilizamos una escoba de goma a la que a veces le pasamos un agua al acabar... tampoco es una maravilla…). Por último aparece la fregona, si se considera necesaria. También hubo una temporada en que preferíamos agacharnos y limpiar todo con papel de cocina… al gusto.

P.D.: Que alguien me diga cómo puedo limpiar la yema del huevo cocido que M. se ha encargado de espolvorear por el suelo esta noche.

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6 comentarios :

  1. Oye me ha encantado la opinión del padre asalariado.El papá de la bichilla también vive en un ¡ay! entre bayetas diferenciadas. Sólo hay que tener un poco de paciencia,porque dicen los papás más experimentados que esta etapa se acaba pasando.

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    1. Jajaja, la verdad es que algo hemos mejorado ya...ahora por lo menos él queda más o menos limpio. Antes había días que directamente lo bañábamos después de comer

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  2. Me mola que hable el papá!!! Y que dé su opinión sobre el BLW!! Nosotros hemos mejorado muchísimo, ya casi no tira nada y hemos conseguido que coma fruta!!

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    1. Este come de todo, yo alucino. El otro día se comió una mandarina casi entera y cuando la probé yo, estaba ácida! Y el tío tan contento...

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  3. Oye, igual esto no va aquí, pero aprovecho para preguntar. ¿Cómo le ofreces tú el pescado? A mi no me lo acepta ni para atrás. Otra duda que quería preguntarte es si pasa tu hijo por etapas en las que no quiere probar nada nuevo. Es que al mío sí le pasa (ahora está en una) y me ralla, claro.

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    1. Pescado la verdad es que le damos poco (somos más de carne de tierra). Pero cuando se lo damos, solemos ponerle lomitos de gallo rebozados. Le pedimos a la pescadera que nos lo limpie bien de espinas y le va fenómeno.
      Lo de las etapas de no probar nada nuevo, por ahora no hemos tenido pero creo que es normal, empiezan a tener preferencias con las texturas, los olores, etc. Como dices, es una etapa. Lo mejor que puedes hacer es no desesperarte y alternar comidas conocidas con novedades (o poner ambas a la vez). En algún momento ya verás como se lanza a por ella. Otra cosa que les gusta mucho es que tú comas lo nuevo delante de ellos, así ven que es comida y está rica.

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