Las sobremesas

viernes, 31 de octubre de 2014


Las sobremesas ya no son lo que eran. Tirarse en el sofá, coger un poco de chocolate, encender la tele y desconectar el cerebro son actividades no aptas para nosotros desde hace unos meses. 

Al principio hacíamos un sucedáneo donde M. se dormía encima de mí casi nada más terminar de comer y yo podía sestear también. Me dormía un rato, luego despertaba y ponía una serie. M. ni se inmutaba. A veces podía ver hasta dos o tres capítulos seguidos sin cargo de conciencia (para algo estaba de baja). El tío era un campeón de la siesta después de comer y yo encantada de la vida.



Maternidad low cost

jueves, 30 de octubre de 2014

El otro día por curiosidad afán investigador tecleé en Google "cuánto cuesta tener un bebé". Alucina vecina con la cantidad de páginas que hay sobre el tema. Algunas más detalladas que otras pero todas sacan la misma conclusión: criar a un bebé durante su primer año de vida cuesta, como mínimo, unos 5000 euros (en esta página incluso hay una "calculadora del coste de tu hijo").
Vamos a ver, que nos estamos volviendo locos ¿de verdad son COMO MÍNIMO 5000 euros? No me lo creo. Me parece a mí, que en la lista de "imprescindibles" los hay que no lo son tanto pero la publicidad te hace creer que sí.

Para empezar, estas páginas no cuentan con la figura de los "padres de un hijo mayor que el tuyo". Figura ésta capaz de ahorrarte buenos dineros prestándote ropa, carro, etc. Tampoco tienen en cuenta el concepto de "comprar de segunda mano". Eso sí, te dicen que la ropa apenas te va a durar tres meses ¿de verdad te vas a gastar 1457,82 euros en ropa en un año? Venga ya.

¿Cómo ahorrar en los gastos de un bebé? Vamos a imaginar que no tenemos a nadie que nos preste nada.



Los bebés y el cambio de hora

martes, 28 de octubre de 2014

El domingo cambiaron la hora, es el segundo cambio que vive M. desde que nació. Del primero no nos enteramos mucho porque todavía era un bebé sin horarios. De este todavía nos estamos recuperando.
El primer día del cambio se despertó a las 7:30 (sus 8:30 en realidad) y aunque al principio moló desayunar temprano y aprovechar la mañana, a las 18:30  (las 19:30) estábamos todos para el arrastre.
¿Qué se hace en estos casos? ¿seguir el ritmo del niño y ponerlo a dormir una hora antes o aguantar el tirón con el riego de que se pase de rosca?
Nosotros nos pusimos en un término medio e intentamos cambiar su ritmo en 30 minutos. Resultado: se nos pasó de rosca por la noche y costó un triunfo dormirlo. Error.

Aquí van los horarios de M. del domingo, lo pongo todo en la hora nueva
7:30 Levantarse y desayunar.
10:30-11:30 siesta mañanera. 
13:30 comida en un parque.
13:30-16:00 juego incansable por el parque.
16:00-17:00 siesta de la tarde.
19:30-20:30 baño y cena
22:00 se durmió (por fin).

Al día siguiente ¡tachán! se despierta a las 8:00 (vamos progresando) pero como se durmió tarde a las 9:00 tenía ya un poco de sueño. Tenía que hacer algo, si lo ponía a dormir a las 9:00, madre mía el día que me esperaba. ¿qué hice? pues plantarme en los columpios, un lunes a las 9:00 de la mañana. Con un par. Todo el parque para nosotros dos. Lo malo es que estaba el suelo un poco mojado por el rocío pero M. feliz con el cambio de aires, y yo pensando que un poco de humedad en las rodillas no hace daño a nadie.

M, todo esto es tuyo


El lunes tuvimos el siguiente horario:
8:00 levantarse y desayunar.
9:00 salir al parque
10:30-13:00 siestorro mañanero (vaya tardecita me esperaba...)
14:00 comida
16:30-17:30 siesta de la tarde
20:00-21:00 baño y cena
22:00 se durmió (por fin)

Otro día más pasado de rosca, no hay manera de regularle las noches. Hoy martes se despertó a las 8:15 (seguimos mejorando en este aspecto por lo menos). 

Conclusiones: Hay que modificar poco a poco el cambio de hora, tener paciencia infinita, resistir el tirón y pensar que solo es dos veces al año...

Lactancia (III): La vuelta al trabajo

lunes, 27 de octubre de 2014

Esta es la tercera entrega sobre la lactancia. Si quieres leer las dos primeras, pincha aquí y aquí.

Vale, las tomas ya no son interminables, no tengo que utilizar pezoneras, M. crece feliz y contento cual buda…y ¿ahora que tengo todo eso controlado tengo que ponerme a trabajar? Buf… 

No penséis que no me apetecía volver a trabajar, de hecho lo agradecí infinitamente. Ahora me doy cuenta de que mi trabajo no cansa, dura unas horas al día y luego lo dejas, lo que cansa de verdad de verdad es cuidar de un bebé 24 horas al día.

Como trabajo como autónoma, pude arreglármelas para no tener que estar fuera más de 4 horas seguidas. A cargo de M. se quedaban mis padres y de esta manera evitamos (y nos ahorramos) la guardería. Aunque solo iban a ser 4 horas, decidí que era mejor dejarle algo de leche a mis padres por si acaso se ponía nervioso, así que un mes antes de terminar la baja me hice con un sacaleches y comencé a almacenar leche en el congelador. Así estuve hasta que M. cumplió los 8 meses, ahí dejé de usar el sacaleches y a estar más tiempo separada de M. Si le entraba el hambre, le daban un plátano o lo que fuese y asunto arreglado.

Fueron solo 4 meses de ordeñamiento, y siempre poca cantidad (100 ml como mucho al día) así que no se puede decir que sea una experta en la materia pero ahí va lo que creo que hay que tener en cuenta para llevarlo lo mejor posible.

¿Qué tipo de sacaleches me conviene?
Básicamente existen dos tipos de sacaleches, los eléctricos y los manuales. Para elegir cuál te va más lo mejor es probarlos porque depende de cada persona: hay mujeres que con el manual son capaces de sacarse mucho y con el eléctrico nada de nada y viceversa.
Yo acudí a la asociación de lactancia que me había ayudado con las pezoneras y allí me prestaron los dos tipos. Tanto el eléctrico como el manual eran de la marca Medela. En mi caso ganó el eléctrico por goleada. Así que compré el Medela Swing por unos 134 euros (en muchas tiendas lo vi por 160, yo lo compré en una farmacia). Funciona genial y en unos 20 minutos ya tenía el asunto solucionado.
 Otra opción es ordeñarse manualmente, sin aparatos. Yo fui incapaz y tuve que soltar la pasta para comprarme el Medela.

Sacaleches manual Medela
Sacaleches eléctrico Medela














¿Dónde almaceno la leche?
Están a la venta muchos modelos de bolsas y tarros especiales para almacenar la leche materna. Carísimos. Mi truco fue comprar botes esterilizados en la farmacia (sí, esos que se usan para los análisis de orina) a 0,40 euros la unidad, ¡y son reutilizables! ahorro, ahorro.

¿Cuánta leche tengo que congelar?
Aquí seguí el consejo de una amiga que me dijo que no me matase a congelar grandes cantidades de leche. Ella estuvo sacándose leche durante todo el tiempo que duró la baja de maternidad hasta haber almacenado ¡6 litros en el congelador!. ¿Qué pasó cuando se incorporó al trabajo? pues que a su hijo la leche congelada no le iba nada, y solo la tomaba si era fresca. Toma ya.
Así que hay dos opciones, o pruebas a ver si tu hijo es un lácteo-gourmet antes de comenzar a congelar como si no hubiera mañana o sacarte poquito al principio de ir a trabajar e ir probando para no ordeñarte en balde.
Eso sí, lo mejor es congelar en botes pequeños, así el descongelado se hace más rápido y no se desperdicia tanta leche en el caso de que el bebé no la tome toda.

¿Cuándo me saco la leche?
Lo ideal sería poder hacerlo en el trabajo pero en mi caso eso era imposible por falta de tiempo. Lo que hacía era aprovechar las siestas de M. o un momento paterno-filial. Lo fundamental es no tener prisa y estar tranquila o distraída (no agobiarse mirando constantemente a ver cuanto cae). Lo mejor, una serie y a desconectar.

¿La tomará bien?
¡Ah,la gran pregunta! Creo que esto no es competencia de las madres sino de la persona que se queda a cargo del bebé. Hay niños, como M., que aceptan el biberón sin problemas, otros les va mejor con vaso o con cuchara y otros que se niegan a tomar nada si no es en el envase original. No pasa nada, los niños se adaptan mejor de lo que parece y no se van a morir de hambre. A los que se niegan a tomar nada, ya recuperan cuando vuelve la madre o a los pocos días se hacen a la idea y aceptan el envase sucedáneo. 

Lo dicho, yo tuve que aprender a dar el pecho, me niego a aprender a darle un biberón, eso es tarea de otros.


PS: Os prometo que no estoy recibiendo nada por parte de Medela, de hecho no creo que sepan de la existencia del blog siquiera.

BLW: Los hábitos de los padres

jueves, 23 de octubre de 2014



Estaba yo dándole vueltas a qué escribir hoy cuando leyendo este blog se me ha encendido la bombilla.
Cuando entras en el club de la paternidad, parece que tienes que hacer un máster en nutrición infantil. De repente cuestiones que ni te planteabas a la hora de comer ahora pasan a ser primordiales para elaborar el menú. Comparemos dos situaciones

Línea de pensamientos para comer AM:
¿Qué hago de comer? ¿me apetece salir a comprar o no? voy a ver lo que hay por la nevera a ver si apaño algo…la cena ya la pensaré luego, a las malas tomamos una tapa por ahí y luego unos cereales…¿hay leche? ¿sí? pues entonces ya está, no bajo.

Línea de pensamientos para comer DM:
¿Qué hago de comer? M. necesita hierro así que bajaré a comprar unos filetes ¿verduras? últimamente ha tomado mucha zanahoria ¿y si compro unas judías? grelos no, que hay que limpiarlos, eso mejor para el fin de semana. Judías entonces, con patatas y un filete. Vale, la comida ya está y ahora la cena, algo rápido de hacer…huevo ya comió ayer…¿unos guisantes con jamón cocido? hace mucho que no los toma. ¡Se me olvidaba la fruta! no tenemos nada, solo mandarinas…vale entonces compro plátanos y kiwis para variar y si veo una pera rica también...

¿Se ve la diferencia? Ahora comemos mucho más sano, creo que no he comido tanta fruta en mi vida. Gracias a M. tuvimos que cambiar nuestros hábitos y tampoco ha costado tanto. Aunque a veces hacemos trampa y nosotros cenamos fiambre y M. otra cosa "más sana." ¡Da tanta pereza cocinar por las noches! La madre vaga que hay en mí ha conseguido nombrar a  J. cocinero oficial del turno de noche.

Ahora nuestro frutero siempre está lleno
Otro hábito que hemos cambiado han sido los horarios de las cenas: los hemos adelantado a la hora de las gallinas, como dice una amiga. Ahora cenamos sobre las 20:30 para poder hacerlo con M. Se supone que cenar pronto es un hábito estupendo, mucho más saludable. A mí me parece fantástico porque en casa de mis padres siempre hemos cenado a esas horas y porque a esas horas suelo tener mucha hambre ya.

¿Por qué hemos cambiado? Pues simplemente porque para educar hay que dar ejemplo y si queremos que M. coma de todo, pues nosotros tenemos que hacer lo propio. Al final nos estamos beneficiando todos de esto, aunque suponga un poco de sacrificio. Imagino que con la práctica ya no tendremos que pensar tanto en los menús de la cena e irán saliendo solos. También es verdad que no se nos cae el mundo si un día M. cena la tortilla del bar. Un día es un día y comer de todo es comer de todo, incluida comida menos sana.



Eso sí: para M. yo seré alérgica al pimiento. Buf, no puedo con él.


¿Te faltan ideas para el menú diario?
Suscríbete y descárgate un ebook con ideas, consejos y menús de BLW

La logística del bebé (III): La ropa

martes, 21 de octubre de 2014

Por fin la tercera entrega de la serie "logística". Si te has perdido las dos primeras, o quieres repasarlas, puedes pinchar aquí y aquí.

Los bebés nacen desnudos, eso lo sabemos todos. Que necesitan ropa una vez que salen, también lo sabemos.  ¿pero qué ropa necesitan exactamente? Ésa es LA GRAN PREGUNTA. Como no hay una sola respuesta correcta, porque la ropa es una cuestión de cada uno, os voy a poner como hicimos nosotros.

En el hospital
M. estuvo desnudo (con pañal) hasta que nos dieron el alta. Hicimos un piel con piel continuo, para ver si así se enganchaba mejor. No pisó la cuna nada más que para que J. le cambiase el pañal.
Dicen que el piel con piel es muy bueno para el recién nacido, que ayuda a calmarlo, a termorregularse, etc. Yo además le veo dos ventajas de madre vaga: No hay que vestirlo y ¡da mucho gustito! Los que no lo habéis probado nunca, hacedlo. Abrazar un bebé desnudo debería ser tan popular como lo de abrazar árboles.

El primer mes
Body y pijama. Body y pijama. Body y pijama y así hasta 30 veces. Entre que se pasan la mayor parte del tiempo durmiendo y que daba cosita manipularlo mucho para vestirlo, M. se pasó en pijama su primer mes de vida. Ya quisieran algunos adultos hacer lo mismo...

2-6 meses
Después del primer mes, J. volvió a trabajar y yo me quedaba sola con M. por primera vez. ¿Qué se puede hacer con un bebé de un mes todo el día aparte de dormirlo y alimentarlo? ¿Cómo se juega con él? ¿Qué temas de conversación puedes sacar? Yo opté por pasarme parte de la mañana vistiéndolo y radiando lo que le hacía (ahora te coloco la manga derecha, ahora la izquierda y abrocho...).

Nuestra combinación básica era: body (manga larga) + pantalón + chaqueta hechamano + patucos  + gorro. Si hacía mucho frío se añadía una camiseta de manga larga al conjunto y pista. Como lo porteábamos en el fular, no le hacía falta más ropa para salir a la casa.

La clave: Mover al bebé lo menos posible.
Para ello van de maravilla los bodys tipo kimono, que no hay que meterlos por la cabeza y los pantalones con la entrepierna llena de corchetes.

6-10 meses
El buen tiempo empezaba a asomar, cambiamos los bodys de manga larga por los de manga corta y los patucos por calcetines + zapatos de suela blanda pero en general manteníamos el mismo patrón.

La clave: Ser rápidos cambiándolo.
En esta etapa, M. ya no permanecía quieto cual estatua, empezaba a ser "menos manejable" por lo que la rapidez en el cambio de ropa es lo primordial en este momento. Teniendo esto en cuenta lo mejor es reducir al máximo el número de botones o corchetes, se pierde mucho tiempo en abrocharlos. Lo mejor, el pantalón de chándal: cómodo y fácil de poner y el body tipo camiseta, que se pone por la cabeza.
El uniforme oficial

App útil para padres: Baby Monitor 3G

lunes, 20 de octubre de 2014

Nunca tuvimos vigilabebés, los que tienen vídeo nos parecían muy caros y como nuestra casa es pequeña, los ruidos los escuchamos perfectamente de una habitación a otra.

Al principio no había problema, los 4 primeros meses, M. era "portátil". Si estábamos en el salón, dormía en el salón y cuando nos íbamos, lo llevábamos con nosotros. Así que siempre había alguien con él mientras dormía.
A partir de los 4 o 5 meses empezó a no caber en el sofá así que las siestas empezaron a ser todas en la cama (o en la mochila si estábamos fuera). Nos pasamos 4 meses viviendo con el oído alerta y paseos cada 5 minutos para ver si dormía. Neurosis total pero íbamos tirando. Peeeeeeeero llegaron los 8 meses y el gateo hizo que las siestas solitarias se volviesen más peligrosas aún. Afortunadamente nunca pasó nada porque el tío protesta si se despierta y no hay nadie aunque más de una vez cuando llegué a la habitación me lo he encontrado gateando "hacia el abismo". 

Así era nuestra vida hasta que hace unas semanas una amiga me habló del Baby Monitor 3G y desde entonces nuestro día a día ha dado un giro de 180º.

Está disponible en castellano

Con dos dispositivos Apple (creo que acaban de sacar la versión Android, y puedes combinarlos como quieras) nos hemos montado nuestro sistema de vigilancia. Un dispositivo se queda en la habitación con el niño y el otro nos lo llevamos con nosotros. La pantalla que se queda en la habitación con M. se pone en reposo, así que, aunque la tiene cerca, no le ilumina la cara ni nada.

Podemos elegir entre que nos manden fotos cada X tiempo o que nos retransmita un vídeo en directo. 
Una de las ventajas es que puede funcionar tanto con el wifi de casa como con el 3G del teléfono así que es estupendo para cuando te vas de viaje. Desde que lo tenemos, nunca nos ha dado fallos, y, aunque es verdad que retransmite con unos segundos de retraso, nos da tiempo de sobra de llegar a la habitación.
Además, tiene un micrófono que se puede regular para que no capte los sonidos de la calle por ejemplo, o por si le quieres hablar a tu hijo. Esto me imagino que será para niños algo mayores (¿qué quieres esta vez? ¿agua? ahora te la traigo…). Nos avisa si hay ruido y lo mejor: nos informa de hace cuánto fue ese ruido, por si nos olvidamos de mirar la pantalla.

También tiene una luz para poder retransmitir a oscuras. Esto no lo hemos usado nunca porque lo que hacemos es dejarle una lamparilla encendida. Creo que es una luz indirecta más agradable.

El Baby Monitor 3G cuesta 3,59 euros en la app store. Ha sido un precio baratísimo por poder volver a ver una película con tranquilidad. Lo recomiendo a todo el mundo que no quiera comprarse más cacharros para bebés. Ocupará cero espacio en tu trastero.

BLW: Espaguetis con champiñones y gambas

viernes, 17 de octubre de 2014

Antes de que os echéis las manos a la cabeza (¡marisco a un bebé, eso está prohibidísimo!) os explico que M. ya había probado todos los ingredientes de este plato por separado y habíamos comprobado que de alérgico nada de nada. Pero si esta explicación todavía os hace poner los pelos de punta, aquí van un par de cuestiones acerca de las alergias:
  • Retrasar la introducción de un alimento NO previene la alergia. Es decir, si se va a ser alérgico al pescado, lo será con 10 meses y con dos años. Esto no me lo invento yo, cada vez hay más pediatras que lo dicen.
  • A no ser que la alergia sea muy fuerte, normalmente el primer síntoma es un picorcillo en la lengua. Con el método de BLW es el niño el que escoge lo que comer por lo que en el caso de que sea alérgico a algo, rechazará de forma sistemática el alimento. 

Y sin más preámbulos, ahí va la receta.

Ingredientes:
- Espaguetis
- Champiñones.
- Tomates (si son cherry, mejor. Yo no tenía en ese momento).
- Gambas.
- Orégano.

Lo sé, la presentación no es lo mío
Modo de preparación:
Ponemos agua a calentar y cuando empiece a hervir echamos los espaguetis. Hervimos durante el tiempo que nos pone en la caja. Escurrimos y reservamos.

Mientras, en una sartén freímos las gambas con un poco de aceite. Como las que usé eran congeladas, esperé hasta que se hubiera evaporado casi toda el agua. Cuando están casi echas, añadimos los champiñones cortados en láminas y removemos hasta que estén blanditos.

Por último añadimos el tomate y el orégano. Rehogamos durante un par de minutos y apagamos el fuego. Mezclamos con la pasta y dejamos que se enfríe para que M no se queme. 


(De postre, fruta)


¿Te faltan ideas para el menú diario?
Suscríbete y descárgate un ebook con ideas, consejos y menús de BLW

Lactancia (II): Cómo quitar las pezoneras

miércoles, 15 de octubre de 2014


Cuando M. nació, tenía la mandíbula inferior un poco pequeña y no era capaz de coger bien el pecho. La matrona estuvo con nosotros casi dos horas después del nacimiento intentando que enganchase, probamos varias posturas pero nada.

Esa noche me dejaron un sacaleches en el hospital y con la ayuda de una jeringuilla le fuimos alimentando. Creo que pasaron por nuestra habitación todas las enfermeras que había en la planta, incluidas las matronas de guardia. Todas intentaron ayudar (con más o menos delicadeza, todo hay que decirlo) pero nada, no había manera.

Al día siguiente conseguimos unas pezoneras y M. empezó a mamar solito. Fue un verdadero alivio. Durante los días que estuvimos en el hospital (tres noches) no intenté retirárselas, yo estaba agotada y no me parecía el momento.

Para el que no esté familiarizado con el término, las pezoneras son como unas tetinas de silicona que se ponen en el pezón y ayudan a que el bebé se enganche o a reducir el dolor en caso de grietas. Son incómodas: hay que lavarlas, esterilizarlas, se te caen, se escurren, etc. Se debe pensar en ellas como una ayuda temporal e intentar retirarlas casi desde el principio.

Se lo comenté al pediatra (error de novata)  que me dijo más o menos esto: "Las pezoneras no sirven para nada, no las uses más ya verás como se acaba enganchando". Resultado: M. y yo llorando de impotencia durante 15 minutos y sin conseguir nada. Al final acabé poniéndome las pezoneras y la primera cruz para el pediatra (la segunda cruz se la puse con el tema de la mastitis).

Así que unos días después de llegar a casa pedí ayuda a una asociación de lactancia y leí todos los foros habidos y por haber sobre las pezoneras. En principio fue un alivio ver que me podían ayudar pero luego conocí a madres que habían estado hasta 3 meses con ellas ¡yo no me podía imaginar tres meses así! Es como estar a medias entre el biberón y el pecho: tienes que lavar cacharros pero siempre eres tú la que le das el alimento. Vamos, que se junta lo peor
de las dos opciones.

Yo me di de plazo un mes para que la historia funcionase y me puse las pilas para que así fuera.
La clave es la paciencia. No hay trucos mágicos ni nada por el estilo. Darme cuenta de esto fue lo que más me ayudó. Eso, y saber que la mandíbula de M. acabaría creciendo. Mi "estrategia" fue la siguiente:


  • Por las noches utilizar siempre las pezoneras, no intentar retirárselas. Ya bastante duras son las noches como para andar haciendo experimentos.
  • Antes de que empezase a mamar, le ayudaba a abrir la boca empujando su mandíbula con el pulgar.
  • En una toma que los dos estuviésemos tranquilos, probaba a ver si se enganchaba solo. Si no lo hacía, me ponía la pezonera antes de que se empezase a poner nervioso y santas pascuas. 
  • Luego empecé a aprovechar los momentos en los que se desengancha de manera espontánea pero quiere seguir mamando. Entonces retiro la pezonera y vuelvo a intentar que se enganche de nuevo. Después de intentarlo varias veces así, enganchó la primera vez.
  • Si ha enganchado una vez, puede hacerlo más veces. Empecé a insistir más, siempre procurando que M. no se pusiese nervioso. 


En quince días M. ya mamaba solito. Quince días que se me hicieron eternos. No sé si hubiera podido aguantar meses como hicieron otras madres. 



Se acerca el invierno

lunes, 13 de octubre de 2014

Hoy es uno de esos días de lluvia y un poco de frío propios de la época. Me encantan estos días: poder quedarse en casa toda la tarde, con una infusión y viendo series o leyendo.
M. duerme y yo aprovecho estos ratitos para mí, parece que ahora sientan mejor que antes. ¡Gracias, M. por hacerme ver el valor de mi tiempo, hoy más que nunca!
Y ya lo dejo aquí, que voy a seguir disfrutando de esta tarde.

Lactancia (I): Las ayudas

miércoles, 8 de octubre de 2014

Lo que se necesita para amamantar es tener un bebé y ya está. Fin del post.

Ojalá. En mi caso no fue tan sencillo. Cuando M. nació, tenía la boca demasiado pequeña y no conseguía hacer el vacío. No se enganchaba. Así que tuvimos que echar mano de la tecnología durante las primeras semanas. Aquí va una lista de lo que utilizamos durante sus primeros 20 días de vida

Sacaleches en el hospital y jeringuilla
Esto para la primera noche en el hospital. Yo me sacaba el calostro con el sacaleches y luego J. llenaba la jeringuilla y se lo acercaba a la boca de M. mientras este estaba cerca de mi pecho, para que fuera asociando el pecho con alimento.
Resultado: Subida de la leche espectacular, compresas de agua caliente y fría para sobrellevarlo.

Pezoneras

Al día siguiente, aconsejado por las matronas, J. fue a una farmacia de guardia (era domingo) y, compró unas pezoneras marca Medela. Me puse una y mano de santo, M. empezó a mamar cosa fina. Eso sí, el pobre estaba en el período de letargo y se dormía cada nada peeeeroo en menos de 24 horas dijimos adiós a la jeringuilla.
Las pezoneras me ayudaron, pero sabía que había que intentar quitarlas cuanto antes, para que M. no se acostumbrase demasiado. Me puse en contacto con una asociación de lactancia y me ayudaron muchísimo, una de las asesoras hasta vino a casa un día para ayudarme.
A los 15 días estaban fuera (¡tres hurras por M.!). En otro post contaré como lo conseguimos.


Una relación de amor-odio

Discos de lactancia
Al principio en casa no los usaba, estaba en bata casi todo el tiempo. Al salir sí que me los ponía. En principio pensé que serían unos tres meses pero al final el grifo me estuvo goteando hasta los 8. De hecho, aún hoy de vez en cuando me pasa, sobre todo cuando M. está mamando de uno, el otro gotea (yo creo que mi cuerpo piensa que he tenido gemelos, si no, no me explico).
Usé los desechables "caros" del Carrefour (tienen unos más baratos pero son horribles, parece que te estás poniendo papel higiénico en el sujetador) pero si llego a saber que voy a estar tanto tiempo con ellos, igual me hubiera comprado unos reutilizables.

Probióticos (lactobacilus reuteri)
Justo al día siguiente de quitarme las pezoneras, empecé a notar un dolor horrible durante las tomas. Para que os hagáis una idea, era como si varias agujas se clavasen en el pecho mientras M. mamaba. Llamé otra vez a la asociación y me dijeron que probablemente fuera una mastitis atípica, que no da los síntomas al uso (a saber: inflamación, fiebre y rubor) sino que "simplemente" produce tomas muy dolorosas.
Para tratarlo me recomendaron que comprase en la farmacia estos probióticos y que intentase ir al médico a ver si me creía y me hacía un cultivo de la leche para confirmar la infección. La médico me dijo que me pusiese aloe vera y el pediatra me dijo que si me dolía debería pensar en dejar la lactancia (viva y bravo): ¿Y si le digo que a M. le duele una pierna me dices que habrá que pensar en cortársela? En fin...
Así que como alternativa más lenta (y cara) me lancé a los probióticos. Estuve tres días con dolor. Lo pasé mal, no lo voy a negar pero a toro pasado creo que ha merecido la pena.
Por cierto, aquí dejo un artículo sobre este tipo de mastitis, por si alguien no se lo cree.

Protectores de pezones
Las pezoneras las quité en 15 días y menos mal porque me estaban haciendo grietas. Dicen que lo mejor para las grietas es dejar el pecho al aire el mayor tiempo posible y así lo estuve haciendo, pero dio la casualidad de que nos íbamos a pasar la navidad al pueblo de J. y no era plan de continuar con mi look vacuno.
Parecen un poco aparatosos pero en realidad ni te enteras de que los llevas puestos. A mí me resultaron muy cómodos y las grietas se me curaron en un par de días.

Te recoge la leche que te cae y te da para un cortado

Purelán (lanolina)
Esta crema me la prestaron, supuestamente hace que las grietas te duelan menos, pero a mí no me hacía nada. Lo mismo me daba ponerla que no.

Cojín de lactancia
Fundamental para los primero meses. A mí me regalaron este pequeño, comodísimo. Gracias a él, tenía una mano libre para poder leer, comer, usar el mando de la TV y rascarme.


BLW: El enfoque paterno

lunes, 6 de octubre de 2014

Hola. Soy J. Me presento como padre asalariado y quería hablar de BLW, desde una perspectiva diferente.

Con el BLW tus comidas y las del bebé coinciden y esto implica ciertas cuestiones:

Hay que comer rápido
M. tiene bastante paciencia en general y como aprendió desde siempre que el hecho de comer se parecía más a un juego que a una obligación, se lo pasa en grande, pero bien es cierto que cuando se agota, lo expresa, y es fácil que te pille en medio de un bocado. El margen que te suele dar: dos bocados más… el segundo ya de pie y quitándole los baberos (M. tiene dos, claro...) He de decir, sin embargo, que a menudo la comida ha sido como una especie de liberación o descanso, porque M. se mantenía entretenido.

M. come sin sal
O sea que tienes que añadir la sal después de cocinar. La organización de C. ha permitido que nunca echásemos sal a toda la comida antes de apartar la comida de M. Otra opción que hacen unos amigos es adaptarse a comer sin sal. Incluso nos cuentan que no le apartan plato, es decir, el bebé come directamente del plato de uno de los padres.
Fuera de casa, nos saltamos esta norma, aunque tampoco es que comamos tan a menudo en bares (…no llegamos al extremo de darle patatas de bolsa, claro…).

La planificación de las comidas
No existe una gran planificación, bueno, o mejor dicho, la planificación alimenticia es la misma que teníamos antes de M. Esto claro, para bien y para mal… Creo que, M. se ha cansado ya del tomate, que fue muy recurrente esos días que habíamos tomado una tapa por ahí, o que simplemente queríamos cenar embutido (en parte por no cocinar, claro…).

El terraceo
M. entiende que si le sientan frente a una mesa, todo lo que hay sobre ella es para comer. Pudo ser el fin del terraceo, o terraceo sólo cuando M. estuviera durmiendo, pero no, para esto también hay solución: se le puede llegar a dar algo si cuadran las cosas (…es una gran suerte que el pan sea un elemento tan importante en las tapas…).
Como anécdota recordaré con gusto aquella mañana de sábado en la que C. trabajaba o tenía que hacer algo, y bajé con M. a desayunar al bar de abajo. En perfecta sintonía M. se comió el churro que ponen de cortesía en el tiempo adecuado para que yo disfrutara del café… ¡grande M., te la guardo!... si me hubieras dejado leer el periódico, un 10.

M. deja todo hecho un cristo

Aparece entonces la bayeta “limpia”, que limpia la trona y el hule, y se debe diferenciar de la bayeta “sucia” que es la bayeta que te viene de serie en la cocina. Después entra en escena la escoba, que recoge desperdicios un tanto húmedos, por lo que queda un poco en evidencia (…nosotros utilizamos una escoba de goma a la que a veces le pasamos un agua al acabar... tampoco es una maravilla…). Por último aparece la fregona, si se considera necesaria. También hubo una temporada en que preferíamos agacharnos y limpiar todo con papel de cocina… al gusto.

P.D.: Que alguien me diga cómo puedo limpiar la yema del huevo cocido que M. se ha encargado de espolvorear por el suelo esta noche.

¿Te faltan ideas para el menú diario?
Suscríbete y descárgate un ebook con ideas, consejos y menús de BLW

Cómo sobrevivir a la llegada del primer bebé

domingo, 5 de octubre de 2014

¿Por qué todo el mundo habla de lo duro que es criar a un recién nacido? Hay miles de artículos en Internet y cientos de libros publicados sobre el esfuerzo que supone tener un hijo. Ahora bien, casi todos tienen algo en común: hablan siempre del PRIMER hijo. Los artículos que hacen referencia al segundo suelen tratar sobre la relación entre los hermanos pero no sobre el "esfuerzo" de los padres.

Un recién nacido es un recién nacido, sea el primero o el quinto en llegar. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto?

La primera razón es la falta de información: Con una tasa de natalidad rozando el límite inferior la probabilidad de que una mujer pueda ver un recién nacido que no sea el suyo es pequeña. Antes de que M. se adueñara de mi útero, yo no había visto un recién nacido en mi vida. Tenía en la cabeza la imagen de película de que un recién nacido se pasa el día durmiendo, come un ratito y mientras, la madre disfruta de su baja feliz y contenta. Cuánto daño ha hecho Hoollywood. 

Ahora bien, a falta de información "en vivo y en directo" están internet y los libros. Si quieres información, la puedes conseguir. Yo misma me empapé de libros sobre crianza, entraba en foros, páginas web, etc. Me sabía la teoría a la perfección. Y aún así me costó. 

La segunda razón y la más importante es el cambio que provoca en tu vida la llegada de ese primer bebé. Todos los roles que tenías antes (hija, novia, hermana, trabajadora, esposa, etc.) desaparecen y el rol de mamá ocupa las 24 horas del día. Aquí está la desesperación: los días se te hacen largos (en realidad, son más largos que de costumbre porque duermes menos) y monótonos. Pasaría con cualquier otro rol: imagínate que lo único que haces en tu vida es trabajar, incluidos fines de semana ¿verdad que acabarías hasta el gorro? Pues esto es lo mismo. 

Lo ideal sería que nos convirtiésemos en mamás poquito a poco, un día un par de horas, al día siguiente media horita más y así. Pero no, el rol de madre te absorbe de un día para otro. Pasas de 0 a 100 en un segundo. Esto asusta, y mucho. Es como pasar de estar en el paro a ser dirigente de una multinacional.

El primer mes fue para mí el más duro, yo lo llamo "el mes que me convertí en vaca". M. no cogía bien el pecho y sus tomas duraban, como mínimo, 90 minutos. Si comía unas 10 veces al día, echad cuentas del tiempo que me pasaba con la teta fuera. Para no desesperarme, iba contando los días que faltaba para que pasase el mes. 

Por suerte, yo pude contar con la ayuda de J. durante todo ese período vacuno así que no tuve que sumar al rol recién estrenado de mamá, los otros que ya tenía por lo que me pude dedicar 100% a ser vaca. De todas formas, Cuando solo tienes un rol en tu vida, corres el peligro de sufrir a nivel psicológico. No sólo es una cosa de madres primerizas, también ocurre con los cuidadores de enfermos crónicos, por ejemplo.

Para sobrevivir con un poco de cordura a la llegada del primer bebé lo fundamental es agarrarse a la idea de temporalidad del momento: "esta etapa pasará" es el mantra a seguir. El primer mes del primer hijo es un mes, pero se te hace eterno. Lo mejor que puede hacer uno ante el desbordamiento de los primeros momentos es pensar que se pasará, e ir sobreviviendo esos 30 días como una buenamente pueda. A partir del primer mes, como mucho a partir del segundo, ya empiezas a estar adaptada y tu rol de mamá irá dejando espacio, poco a poco, a los roles que habías abandonado. En caso de no ser así, deberías mirar qué puede estar pasando para que sigas desbordada y pedir ayuda si lo crees necesario.

Ahora pensad, ¿por qué se suele hablar menos del segundo hijo? Porque una madre que va a tener el segundo ya sabe lo que hay, y aunque es verdad que no es lo mismo dos que uno, el descalabro en su vida es mucho menor. Puede que a nivel físico el esfuerzo sea mayor pero no es así a nivel emocional.
Por eso cuesta menos.

¿Quieres mejorar tus relaciones familiares?
Suscríbete y consigue gratis la guía donde explico mi método para encontrar soluciones a los problemas de crianza.

Trabajar desde casa con un bebé

viernes, 3 de octubre de 2014

Como autónoma que no tiene contratada una gestoría, tengo que hacer todo el papeleo desde casa: facturas, modelo 130, modelo 115, etc. Enero, abril, julio y octubre son meses mágicos en la dimensión autónoma. Un trimestre termina y hay que rendir tributo al Dios Hacienda

Me gusta llevar el control de los gastos y de los ingresos pero soy consciente de que me supone dedicarle un tiempo que a veces no tengo o que sí tengo pero me apetecería dedicarlo a otra cosa, como por ejemplo tirarme en el sofá a no hacer nada  meditar.

¿Qué he intentado para poder trabajar desde casa?

Al principio intentaba sacar tiempo cuando M. dormía la siesta pero como nunca se sabe cuando va a despertar, me creaba una tensión terrible y al final lo hacía todo con prisas o lo tenía que dejar a medias.    Imaginaos que tenéis que hacer sumas, restas y porcentajes, que tienes un tiempo limitado para ello pero que no sabes cuál es ese límite. Angustia total.

Por supuesto, hacerlo mientras M. está despierto está descartado. Aunque esté J. cuidando de él, lo oigo gritar, reírse o lo que sea y ya no me concentro. Mi cerebro-madre anula a mi cerebro-autónoma y no me sale ni una resta.

Así que el único remedio que me queda es fomentar una excursión paterno-filial para tener una horas de paz y tranquilidad en la casa. Ahora bien, cuando la casa está tan tranquila siempre me entra el gusanillo de coger una cerveza y tirarme en el sofá a ver la tele meditar. Tengo que sacar toda mi fuerza de voluntad para no hacerlo. El Dios Hacienda es implacable, no entiende de excusas ni vacaciones. Quiere sus formularios a tiempo y con las etiquetas bien puestas. El único consuelo es intentar solucionarlo todo rápido para que me quede tiempo para la "meditación."

En principio tengo suerte porque el trabajo que tengo que hacer en casa no es mucho, apenas le dedico un día al mes. Lo peor es el trabajo en casa inesperado, esto es, cuando me llama algún cliente para pedir cita y yo estoy sola intentando dormir a M., jugando con él o consolándolo. ¿Qué hacer en esos momentos? ¿Cojo el teléfono o no lo cojo? Casi nunca lo cojo y espero que salte el contestador. Atender una llamada y que la otra persona oiga a un bebé protestar/gritar/loquesea no queda precisamente profesional. Es una lástima pero es así.



BLW: Guisantes con jamón (cena improvisada)

miércoles, 1 de octubre de 2014

Al mediodía no solemos tener problemas con los horarios, pero a veces por la noche, sobre todo si hace bueno, nos daba un poco de pereza volver a casa para hacer la cena. Así que en esas ocasiones los papás picábamos algo de fiambre que había por casa y para M. le preparábamos esta cena improvisada en 5 minutos. 

Es verdad que nos saltamos las normas de que coma lo mismo que nosotros pero por el momento no ha habido protestas por su parte.  Le encantan los guisantes, es una pasada ver la cara de concentración y la paciencia que tiene cogiendo los guisantes de uno en uno. 

Ingredientes: 
- Guisantes (en la foto me pasé tres pueblos con la cantidad, con una docena de guisantes le llega y le sobra). 
- Plátano.
- Pepino. 
- Jamón cocido (bajo en sal). 




Modo de preparación: 

Creo que me está dando vergüenza escribirlo pero ahí va: Lavamos los guisantes y los echamos en agua caliente. Los hervimos hasta que estén blanditos. 

Mientras tanto, cortamos el plátano en rodajas, el jamón y el pepino. 

Una vez que estén los guisantes cocidos, los escurrimos y los pasamos por agua fría para que no quemen.



¿Te faltan ideas para el menú diario?
Suscríbete y descárgate un ebook con ideas, consejos y menús de BLW