La logística del bebé (I): Mobiliario

martes, 16 de septiembre de 2014

Lo que sentí cuando salieron las dos rallitas verticales en el palito del pis se pueden resumir en dos palabras: "Qué acojone". 

A partir de ese momento comencé una búsqueda frenética por la red para averiguar qué es lo que necesitábamos para recibir con dignidad al nuevo inquilino. Aluciné. Íbamos a necesitar mudarnos a un palacio de quince habitaciones si queríamos tener "los básicos" que les llaman. La lista se iba haciendo cada vez más y más larga. Mis ojos saltaban desde la cuna, hasta hamacas, cambiadores, tacatacas y un nuevo concepto textil: el body.

Esto no podía ser, la gente tenía hijos sin vivir en mansiones. Mis dudas seguían creciendo al mismo ritmo que mi barriga: ¿esto será necesario? ¿cuántos meses será útil esto otro? ¿luego qué hacemos con lo que no nos valga? ¿y si luego resulta que sí nos hacía falta? ¿tendremos tiempo de comprarlo? Sudores fríos me entran con solo recordarlo.

Entonces llegó la iluminación, la pregunta que calmaría mis ansias consumistas. Cada vez que veía algún "imprescindible" me preguntaba: "¿esto lo tenía mi bisabuela"? Si era que no, lo más probable es que a mí tampoco me hiciera falta. La lista se acortó rápidamente, quedándose en ésta que va a continuación:

LA CUNA
Pensamos en no comprarla y dormir todos en la misma cama pero nuestra cama no es muy grande, no había posibilidad de arrimarla a una pared, en fin...un lío que solventamos con una de Ikea tuneada para que sirviera de cuna de colecho. Nos decidimos por esta cuna porque sirve también de cama hasta los 3-4 años. 

LA SILLA DEL COCHE
Vale, esto no lo tenía mi bisabuela pero es la excepción que confirma la regla. En cualquier caso, tengo que confesar que 9 meses después de la llegada del inquilino, todavía no me hecho el máster obligatorio de sillas porque hemos tenido la suerte de que nos la han prestado. Ahora mismo tenemos una tipo maxi-cosi (ni siquiera sé si se escribe así, me van a quitar el carnet de madre) y con ella vamos tirando.

LA BAÑERA
¿Dónde bañaba mi bisabuela a mi abuela? No creo que lo hicieran en una bañera convertible con múltiples recovecos para guardar el champú, los pañales, etc. Lo más probable es que utilizase un barreño o una palangana. 
Nosotros, después de descartar la posibilidad de bañarlo en la pila de la cocina por motivos higiénicos y de comodidad, nos decidimos por lo más parecido a un barreño que venden hoy en día: la bañera Shantala. Una maravilla, todavía la seguimos utilizando, así que ya la tenemos amortizada de sobra (cuesta unos 25 euros). Buena, pequeña y barata.

FULAR + MOCHILA
Bueno, esto tampoco sé si lo usaba mi bisabuela pero intuyo que para ir al campo en el siglo XIX, algún tipo de artilugio de estos tendrían. No veo a las señoras labrando el campo con una mano y meneando una inglesina con la otra.
Han sido, con diferencia, de las mejores compras que hemos hecho y entre los dos no superan los 200 euros. Teniendo en cuenta que un carro normalito ya te vale 300...ahorro, ahorro (además, se me fortalecido la espalda que no veas).

LA TRONA
Aquí sí que nos dimos el lujo y compramos un capricho, una trona de diseño. Tenemos la esperanza de que, como se convierte en silla normal, M. se la lleve a su cena de jubilación y así quedaría amortizada.

Y ya está, ni saltadores, ni cambiadores, ni corralitos (también llamados parques infantiles), ni alfombras, ni hervidores de verduras, ni bañeras 2x2, ni minicunas. 
Me queda en la lista el material fungible y la ropa. Para otro día.


1 comentario :

  1. La parte de la cuna que mencionas siempre es un detalle. Afortunadamente nosotros si podiamos pegar la cama a la pared, aun asi nos hicimos de una cuna de colecho, pues de esta forma dormiría mas seguro nuestro bebé.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...