Razones para hacerse autónoma: Los horarios

lunes, 29 de septiembre de 2014

Antes de hacerme autónoma fui asalariada. Tenía el siguiente horario:

Lunes y miércoles de 9:30 a 15
Martes, jueves y viernes de 9:30 a 15 y de 16 a 20

En total, 40 horas semanales de las cuales trabajo efectivo haría unas 20. Trabajaba de psicóloga clínica en un centro de Salud Mental privado (lo que se conoce tradicionalmente como psiquiátrico).

Las tardes eran el colmo del absurdo, me las pasaba en la sala con los enfermeros poniendo a parir a los jefes. ¿no sería mejor poderme ir a casa contenta y volver con energías renovadas al día siguiente? Pues no, porque eso daría "mala imagen". En fin, viva la flexibilidad laboral. 

Antes de que penséis que soy una vaga redomada, tengo que decir que la razón por la cual no trabajaba por las tardes era porque no había trabajo: los pacientes estaban fuera, o en otras actividades y el papeleo lo había terminado a lo largo de la mañana.

Intentaba llenarme las tardes viendo familias, pero eso no podía ser todos los días. Los pacientes, mejor de mañana, que están más despiertos. Nunca me negué a ver a un paciente que me lo pidiese y los veía a todos con regularidad (algunos a diario, a otros semanalmente, etc. en función de cada uno). Creo que por su parte no había queja de la atención recibida. Entonces ¿por qué no me podía ir? Nunca lo entenderé.

La gota que colmó el vaso fue la idea genial del jefe de que los psicólogos viniéramos también los sábados. ¡LOS SÁBADOS!,  cuando hay todavía menos pacientes que durante la semana. 
- Sí, mujer, así aparentamos que hay atención psicológica seis días a la semana.
- Pues contratais a una actriz que se pasee con un cartel de psicóloga.
Y me planté, me negué a seguir regalando mi tiempo a quien no se lo merecía. 

Total, en plena crisis y al paro. M. no estaba en proyecto siquiera así que hasta nos planteamos la emigración pero J.  y yo nos dimos de plazo unos meses a ver qué pasaba. Y pasó que al cabo de dos meses, el mismo día, los dos encontramos trabajo. Él como asalariado y yo como autónoma dando clases en una academia.

Desde entonces he llegado a trabajar los sábados, los domingos y demás fiestas de guardar. Y tan contenta porque iba a trabajar que no al trabajo. Ahora ya no doy clases, tengo una consulta privada con una compañera y tengo otras cosas más que me dan de comer.

Ya no tengo jefes, tengo clientes. 

Aunque haya días que trabaje muchas horas, aunque cobre menos, aunque tenga que pagar miles de impuestos, soy dueña de mi tiempo y eso no lo cambio por nada.

Bueno, miento, soy casi la dueña de mi tiempo porque todavía, durante 4 horas  a la semana, soy asalariada en una empresa. Hoy en 4 horas en visto un paciente ¿de verdad no les compensa pagarme por paciente visto en vez de por las horas que mi culo esté en la silla del despacho? Mi no entender.

BLW: Cuscús con pollo y calabaza

viernes, 26 de septiembre de 2014

Una de las limitaciones de la alimentación infantil es que no le debemos echar sal a sus comidas. Al cocinar lo mismo para todos, nosotros acabamos por echarle sal una vez servida en el plato pero claro, muchas veces no queda igual.

Como el otro día me sentí moderna, fui a una tienda de legumbres y especias a granel para ver si podía comprar algo para sustituir a la sal. Allí me recomendaron dos mezclas de especias: Ras el Hanout y Garam Masala.

El primero me dijeron que iba muy bien con el cuscús y el segundo con garbanzos. Compré un cacito de cada y me fui toda contenta para casa. 

Ya he probado las dos y están riquísimas, la primera tiene un toque a curry y la segunda a canela. No tuvimos que añadirle sal y a M. le encantó este menú algo más sabroso que de costumbre.

Ingredientes:
- Cuscús.
- Caldo de pollo.
- Aceite.
- Pechuga de pollo fileteada.
- Calabaza.
- Puerro.
- Calabacín (esto es opcional, es que lo tenía por casa y se me iba a estropear).
- Ras el Hanout.







Modo de preparación:

Lavamos y pelamos las verduras. Pelar y cortar la calabaza es lo más laborioso. Lo que yo hago es pelarla con un pelador de patatas. Lo cortamos todo en dados (si el bebé no sabe hacer la pinza, mejor cortarlo en forma de palitos alargados).

Echamos en un wok el aceite, el puerro, la calabaza y el calabacín. Rehogamos a fuego medio hasta que la calabaza comience a estar blandita. En una olla aparte, vamos calentado en caldo.

Cortamos el filete de pollo en trozos (yo utilizo unas tijeras) y lo añadimos al wok. Removemos bien para que se mezclen los sabores y añadimos el Ras el Hanout.

Cuando esté todo prácticamente hecho, echamos el cuscús y la cantidad de caldo que le correspondería (varía según el paquete). Removemos y cuando comience a hervir, apagamos todo y tapamos.
Después de unos minutos, ya está listo para comer.

En su plato, no le pusimos cuscús solo porque no iba a ser capaz de cogerlo, pero basta con que coma el que va pegado a las verduras y el pollo.

Y de postre, ¡fruta!




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La logística del bebé (II): el material fungible

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Segunda entrega del material que hemos necesitado en estos 10 meses de vida de M. Si queréis, podéis echarle un vistazo a la primera parte dedicada al mobiliario.

Si me parecía que de mobiliario para bebés había mucha oferta, casi me desmayo cuando veo la cantidad de "botecitos" dedicados al público infantil.

A pesar de lo que diga J. creo que soy una persona que utiliza pocos potingues, a saber: una crema hidratante para la cara y otra para el cuerpo, un champú, acondicionador y gel de ducha. En ocasiones especiales tengo un exfoliante para la cara y para de contar. ¿Cómo iba a tener mi hijo más botecitos que yo? Imposible. Su piel estará nueva, sin usar ¿tanto mantenimiento necesita?

En resumen, en este caso me puse del lado de la corriente más naturalista en la línea del menos es más para la piel del bebé. Aquí va la lista de cosas que hemos utilizado hasta entonces:

PAÑALES
El objeto obvio (o no tanto, que hay corrientes educativas que abogan por el no uso del pañal desde el primer momento). Primera pregunta ¿desechables o de tela? La verdad es que no nos veíamos usando pañales de tela. La chica de la tienda que los vendía nos dijo, literalmente, que "para el principio un pañal de tela requiere un esfuerzo grande, yo no lo recomiendo a no ser que estés muy concienzado" (estrategia de ventas 0, sinceridad 1).

Así que elegimos los desechables. Sé que son menos ecológicos, que a la larga salen más caros, etc. etc. Lo sabemos, lo hemos asumido y hemos aprendido a vivir con ello.

CAMBIADORES DESECHABLES (EMPAPADORES)
Nada que añadir, más contaminación sobre mi conciencia pero ultracómodos para llevar por la calle. Compramos los de marca Carrefour y utilizamos el mismo hasta que se mancha.
Para casa, usamos uno de plástico plegable y lo ponemos encima de la cama.

CREMA DE BAÑO
Desde el principio y hasta ahora hemos usado siempre la misma: la crema de baño de WELEDA. Nos enamoró el hecho de que no era necesario aclarar, se echan unas gotas en el barreño la bañera y ya está.

Dura un montón, porque sólo se echan un par de gotas de cada vez. Para que os hagáis una idea, hemos comprado tres botes en 10 meses y todavía tenemos para rato. Eso sí, cuesta sobre unos 11 euros, pero yo creo que cunde bastante.

ACEITE DE BEBÉ
En un arrebato de amor maternal me dio por darle unos masajitos a M. después del baño cuando éste tenía dos meses. Me habían dicho que así dormía mejor. No funcionó, dormía igual que siempre. Le estuve dando masajes durante un par de meses hasta que me cansé y decidí que el momento del baño iba a ser un momento paterno-filial. J. por supuesto pasó olímpicamente de los masajes así que la botella de aceite la tenemos a la mitad. Para irlo gastando, a veces en vez de echarle la crema del baño, le echamos un poquito de aceite en la bañera.

Compramos también la de WELEDA, por simple inercia y nada más. La tontería cuesta unos 15 euros aunque también cunde bastante.

TOALLITAS DESECHABLES
Lo mismo que con los empapadores, otra puñalada para el medio ambiente pero útiles para llevar por la calle. A mí no me gustan nada, para limpiar el culo bien, necesitas una docena por lo menos, pero para un apaño valen. Tenemos tanto de Carrefour como de Dodot, nos da igual una que otra.

En casa utilizamos unos trapitos muy monos, que limpian genial y se pueden lavar. Los usamos de dos en dos, uno humedecido con agua para limpiar y otro para secar. Para no andar con un trapo húmedo y sucio por la casa, compramos en los chinos una bacinilla que llenamos con un poco de agua cada vez que toca cambio de pañal.

POMADA PROTECTORA
También conocida como crema del culo. Todavía seguimos usando el mismo bote, es una muestra de propaganda que nos regalaron. Se llama Mitosyl y sólo le echamos cuando tiene el culo un poco rojo que es casi nunca. Funciona genial, al día siguiente está como nuevo.


Ya está, creo que no se me olvida nada. Bueno, hubo una temporada en que M. tenía el mentón irritado por las babas y le echábamos de vez en cuando una crema hidratante para la cara pero también usamos una muestra de la que no recuerdo el nombre. Nos llegó con eso.






Y luego están ESAS noches

lunes, 22 de septiembre de 2014

Creo que M. lee este blog a escondidas para luego hacerme quedar mal. Desde que publiqué la entrada anterior sobre sus noches, éstas han cambiado…para peor. Cariño, se nos ha estropeado el niño.
Hemos descubierto un nuevo tipo de noche: NOCHES DE SERENATA

Consisten en que M., sin previo aviso, pasa de estar plácidamente dormido a llorar desconsoladamente.
Para explicar mejor el fenómeno hay que tener en cuenta dos hechos: uno, que somos primerizos y dos, que M. no suele llorar casi nunca. Así que ahí estamos, dos adultos intentando consolar a un bebé que no para de revolverse intentando escapar de a saber qué.

Al principio quisimos descubrir la causa del llanto: si tiene fiebre, frío, calor, hambre, le pica un pie…nada, las 3 de la mañana no es buena hora para ir comprobando hipótesis.

La situación requería de acción rápida así que optamos por intentar consolarlo lo antes posible: teta, abrazo, paseo, música y una combinación de todas ellas hasta que al final pudimos cantar victoria.
Hoy hemos repetido el proceso 4 veces. Agotador.

Por la mañana, nos lanzamos de cabeza a San Google para averiguar qué le podía estar pasando. Encontramos seis posibles soluciones:

1.- Otitis. No estamos muy seguros pero por el día está normal, no tiene fiebre y no parece que le duelan los oídos. En  cualquier caso, si sigue así, el viernes tiene revisión con el pediatra y se lo comentaré a ver qué dice.

2.- Angustia de separación. Esta creo que la pasamos hace un mes, cuando se convirtió en un niño a una teta pegado. Además, insisto, por el día está bien. Tampoco nos vale.

3.- Está viviendo un momento de cambio. Esta explicación, no sé yo…¿qué bebé no está viviendo un momento de cambio? Es una explicación que no aporta nada. Fuera.

4.- Los dientes. Tampoco. Ya tiene 6 y casi ni nos enteramos de cuando le salieron. Además, no hay asomo de más huesos en su boca.

6.- Falta de sueño diurno. Esta por fin encaja algo más. Ha habido un día en el que solamente ha dormido una siesta, otro ha dormido dos pero cortitas. En fin, veremos si es eso. Lo que no llego a entender es el mecanismo retorcido del bebé según el cual si no duermen de día tampoco lo hace de noche ¿no tendría que ser al revés? Creo que es un fallo de diseño porque si no, no me explico.


Esperemos que pase pronto y volvamos a la normalidad.

Hay noches y noches

viernes, 19 de septiembre de 2014

Creo que estoy empezando a desarrollar superpoderes: llevo casi 10 meses sin dormir ni una noche entera y me encuentro lo suficientemente bien como para no convertirme en extra de Walking Dead. Juro que no tomo café ni ningún tipo de estimulante así que la única explicación posible es que en el reparto de superpoderes me haya tocado el de no necesitar dormir. Podría haber sido peor, me podría haber tocado el poder del niño aquel de capitán planeta, el que decía "corazón" y ya estaba. Un inútil, siempre lo secuestraban y luego le tocaba a los que tenía “poderes de verdad” rescatarlo (a lo mejor sí que me afecta algo lo de no dormir).

Hablando un poco en serio, creo que el colecho ayuda mucho al descanso familiar. Desde que M. cumplió un mes, no nos hemos levantado de la cama casi nunca, y las veces que lo hemos hecho, nos dimos cuenta de que lo único que conseguíamos era alargar el tiempo de juerga nocturna.
Hemos pasado noches de todo tipo, con la excepción de que siempre acabamos durmiendo algo, la noche en vela no nos ha llegado aún (tocamos madera).

  • Noches primerizas: se dieron, como su nombre indica, el primer mes DM. M. se despertaba 2-3 veces por la noche reclamando su ración, yo me incorporaba y procuraba no dormirme. Leí mucho en aquella época. Si después de su ración no se dormía, se lo pasaba a J. que se iba al salón a dormirlo allí. Descubrió algún que otro programa interesante a las 3 de la mañana que no ha vuelto a ver. Estas noches terminaron cuando conseguí darle de mamar tumbada.


  • Noches malas: son aquellas en las que M. se despierta cada hora para “enchufarse” a la teta un ratito. Hace tiempo que no tenemos ninguna así, pero recuerdo una racha de noches así allá por los 3-4 meses y otra a finales de agosto.


  • Noches de juerga: M. duerme hasta que se despierta con ganas de fiesta, se pone a gatear, a levantarse y a parlotear. Si intento enchufarlo para que se duerma, voy lista. Hay que esperar a que se agote del todo (suele tardar entre hora y media y dos horas). El consuelo de estas noches es que J. también se despierta y por lo menos me hace compañía. Al final M. suele dormir hasta más tarde para compensar, con el peligro de acabar con un "síndrome del estudiante": dormir más de día para irse de juerga por la noche.


  • Noches buenas: Cada vez son las más, lo que suele pasar aquí es que M. duerme 4-5 horas del tirón, lo enchufo y sigue durmiendo sin más historias. Gloria bendita, no paso despierta más de 5 minutos de cada vez.



  • Noches míticas: Dicen que existen. Dicen que hay bebés que los acuestas a las 21:30 y que no dicen ni mu hasta las 09:30. ¿Realidad o ficción?

BLW: Filete con brócoli

jueves, 18 de septiembre de 2014

Segunda entrada de receta sencilla para el niño y la niña.
En esta ocasión se trata del tan socorrido filete con patata cocida y bróculi (o brécol como dicen en mi tierra).
¿Un niño de 9 meses comiendo un filete? Pues sí señora, y no sólo de 9 meses sino que con 6 o 7 ya andaba el chaval chupando el juguillo de la carne. Cuando los bebés a los 6 meses comienzan a comer otros alimentos, lo que mejor les viene son los alimentos ricos en hierro porque unos meses más tarde será el componente que no van a obtener en cantidad suficiente de la leche materna. Así , que hierro a tope con esta receta rica, rica.

Ingredientes:
- Harina.
- Aceite.
- Hoja de laurel.
- Ajo
- Filetes de ternera.
- Brócoli o brécol.
- Patatas.

Modo de preparación:
Se pelan las patatas y se echan a cocer con una hoja de laurel para darles un poco de sabor. Cuando lleven unos minutos cociendo y empiecen a estar blanditas, se echa el brécol previamente cortado en arbolitos. Se cuece todo hasta que el brécol esté blandito.
Por otro lado, se enharinan los filetes y se fríen en una sartén con un poco de ajo.
Ya veis que más sencillo imposible. No pongo cantidades porque lo mío es el ojímetro así que ni idea.
Además, el propósito del post no es enseñaros a cocinar sino dar ideas de lo que puede comer un bebé que no sean purés.



NOTA: Cuando M. todavía no sabía hacer la pinza con los dedos, lo que hacía era presentarle la comida en trozos grandes, que el pudiera agarrar.
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La logística del bebé (I): Mobiliario

martes, 16 de septiembre de 2014

Lo que sentí cuando salieron las dos rallitas verticales en el palito del pis se pueden resumir en dos palabras: "Qué acojone". 

A partir de ese momento comencé una búsqueda frenética por la red para averiguar qué es lo que necesitábamos para recibir con dignidad al nuevo inquilino. Aluciné. Íbamos a necesitar mudarnos a un palacio de quince habitaciones si queríamos tener "los básicos" que les llaman. La lista se iba haciendo cada vez más y más larga. Mis ojos saltaban desde la cuna, hasta hamacas, cambiadores, tacatacas y un nuevo concepto textil: el body.

Esto no podía ser, la gente tenía hijos sin vivir en mansiones. Mis dudas seguían creciendo al mismo ritmo que mi barriga: ¿esto será necesario? ¿cuántos meses será útil esto otro? ¿luego qué hacemos con lo que no nos valga? ¿y si luego resulta que sí nos hacía falta? ¿tendremos tiempo de comprarlo? Sudores fríos me entran con solo recordarlo.

Entonces llegó la iluminación, la pregunta que calmaría mis ansias consumistas. Cada vez que veía algún "imprescindible" me preguntaba: "¿esto lo tenía mi bisabuela"? Si era que no, lo más probable es que a mí tampoco me hiciera falta. La lista se acortó rápidamente, quedándose en ésta que va a continuación:

LA CUNA
Pensamos en no comprarla y dormir todos en la misma cama pero nuestra cama no es muy grande, no había posibilidad de arrimarla a una pared, en fin...un lío que solventamos con una de Ikea tuneada para que sirviera de cuna de colecho. Nos decidimos por esta cuna porque sirve también de cama hasta los 3-4 años. 

LA SILLA DEL COCHE
Vale, esto no lo tenía mi bisabuela pero es la excepción que confirma la regla. En cualquier caso, tengo que confesar que 9 meses después de la llegada del inquilino, todavía no me hecho el máster obligatorio de sillas porque hemos tenido la suerte de que nos la han prestado. Ahora mismo tenemos una tipo maxi-cosi (ni siquiera sé si se escribe así, me van a quitar el carnet de madre) y con ella vamos tirando.

LA BAÑERA
¿Dónde bañaba mi bisabuela a mi abuela? No creo que lo hicieran en una bañera convertible con múltiples recovecos para guardar el champú, los pañales, etc. Lo más probable es que utilizase un barreño o una palangana. 
Nosotros, después de descartar la posibilidad de bañarlo en la pila de la cocina por motivos higiénicos y de comodidad, nos decidimos por lo más parecido a un barreño que venden hoy en día: la bañera Shantala. Una maravilla, todavía la seguimos utilizando, así que ya la tenemos amortizada de sobra (cuesta unos 25 euros). Buena, pequeña y barata.

FULAR + MOCHILA
Bueno, esto tampoco sé si lo usaba mi bisabuela pero intuyo que para ir al campo en el siglo XIX, algún tipo de artilugio de estos tendrían. No veo a las señoras labrando el campo con una mano y meneando una inglesina con la otra.
Han sido, con diferencia, de las mejores compras que hemos hecho y entre los dos no superan los 200 euros. Teniendo en cuenta que un carro normalito ya te vale 300...ahorro, ahorro (además, se me fortalecido la espalda que no veas).

LA TRONA
Aquí sí que nos dimos el lujo y compramos un capricho, una trona de diseño. Tenemos la esperanza de que, como se convierte en silla normal, M. se la lleve a su cena de jubilación y así quedaría amortizada.

Y ya está, ni saltadores, ni cambiadores, ni corralitos (también llamados parques infantiles), ni alfombras, ni hervidores de verduras, ni bañeras 2x2, ni minicunas. 
Me queda en la lista el material fungible y la ropa. Para otro día.


El modelo 600 o la dimensión desconocida

viernes, 12 de septiembre de 2014

En 2011 me hice autónoma y en 2013 creé una Sociedad Civil con una compañera. No quise contratar una gestoría porque me parecía absurdo: apenas iba a tener ingresos y además, consideraba que con una licenciatura y un máster debía de tener la capacidad suficiente como para resolver todos los trámites yo sola. Ingenua. Los trabajadores de Hacienda han llegado a llamarme al móvil para resolverme las dudas que les había planteado el día anterior. Debí ser todo un reto para ellos.

Hacerte autónomo es entrar en un mundo paralelo: el tiempo no se cuenta por meses sino por trimestres, las palabras bruto o neto pasan a formar parte de tu vocabulario habitual mientras que los conceptos de día festivo o día laborable pierden todo significado.

En el mundo del autónomo no se valen los principios del sentido común ni los de la termodinámica. No intentéis pensar con la lógica muggle o acabaréis perdiendo la cabeza (o contratando una gestoría). Otro mundo, otra lógica, otras normas:

1º NUNCA se cuestionan las reglas. NUNCA, NUNCA.
2º No es lo mismo Hacienda que Facenda. Son dos edificios bien distintos y sirven para cosas TOTALMENTE diferentes.
3º Hacienda, Facenda y la Seguridad Social no se hablan, así que tendrás que encargarte tú de llevarle todos los recados.
4º Pueden parecer iguales, pero cada ventanilla tiene su función, no te equivoques de cola o lo lamentarás.
5º Para entregar un papel, necesitas entregar otro papel aparte que diga que vas a entregar un papel.

A pesar de todo esto, una vez adaptada al nuevo mundo, la cosa se lleva bastante bien. Sigo sin gestoría pero vivo con miedo a que Montoro llame a mi puerta por haber puesto mal la pegatina identificativa en el modelo 130.



BLW: Ensalada de garbanzos

martes, 9 de septiembre de 2014

Señoras y señores, hoy inauguramos una nueva sección que no puede faltar en ningún blog sobre maternidad que se precie: ALIMENTACIÓN.

Como madre vaga que soy, me daba un perezón horrible el tener que preparar purés, hacer el avión y demás gaitas, así que me pregunté: ¿qué se hacía en la época pre-minipimer?

Después de una ardua investigación que consistió en preguntarles a dos parejas con hijos cómo habían hecho ellos, descubrimos lo que en la red se conoce como Baby-Led Weaning.

Es maravilloso, no sólo te evita el tener que hacer dos comidas diferentes para alimentar a tres personas sino que por lo visto tiene múltiples ventajas para M.

No voy a hacer una descripción de en qué consiste porque hay mucha literatura sobre el tema de mejor calidad circulando por ahí. Si queréis, podéis pinchar aquí o aquí para informados.

De todas formas, si sois unos vagos como yo, os resumo el método de alimentación en un par de líneas: Que el niño coma los alimentos por sí mismo, llevándoselos él a la boca con sus manos. Que los alimentos que coma el niño sean los mismos que comemos nosotros tuneándolos un poco.

Para muestra, un botón.

Ingredientes:
- Tomate
- Garbanzos cocidos
- Zanahoria
- Pepino
- Cebolla

Preparación:
Cortarlo todo y ponerlo en un plato (la zanahoria rallada). Así, tal cual, sin sal ni aliño de ningún tipo.
El pepino lo corté en palitos, rodajas y también lo rallé para que ver cuál prefería. Ganaron las rodajas por goleada.





Evidentemente, nunca se termina el plato, mucha comida acaba por el suelo o en su pelo pero la cara de concentración que pone no tiene precio.

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